domingo, 11 de noviembre de 2012
La decadencia capitalista
Las medidas tomadas por el gobierno canadiense con el fin de negar la atención médica a los inmigrantes ilegales se inscriben en el maro general de la crisis actual que vive en su conjunto el sistema capitalista del mundo occidental. Medidas como las que hoy tomó el gobierno del Canadá nos hablan de que el capitalismo a cada día va reduciendo las libertades humanas para asumir posiciones antihumanas, con las cuales, supuestamente pretende sobrevivir a su propia crisis. A fin de salvarse no se ha dudado en tomar medidas que afectan peligrosamente a millones de seres humanos, que tarde o temprano acabaran revelándose agresiva y violentamente contra las injusticas perpetradas para salvar lo que, cara vez queda más claro, no pude no debe ser salvado. Un sistema que le ha dado la espalada a los seres humanos endiosando el poder y la riqueza de unos cuantos, a los que se pretende elevar a la categoría de salvadores de la humanidad, cuando no aspiran sino a salvar sus propios pellejos. Ningún sistema político o económico que en lugar de ampliar las libertades humanas, mejorar las condiciones de vida del hombre, elevar la condición moral y sociocultural de personas y grupos o clases, se dedica a socavar sus condiciones de existencia, merece ser defendido ni sostenido. El capitalismo y su ideología neoliberal ya son abiertamente enemigos de la humanidad, aun de aquellos que se benefician de la explotación brutal y salvaje de las mayorías. Es momento de crítica y creativamente caminemos más allá del capitalismo, para recuperar la libertad humana, la individualidad, pero también la solidaridad entre las personas, las colectividades, incluso las clases sociales. Hay que encontrar las fórmulas que permitan el acceso a la salud, educación, el bienestar, la seguridad pública y el progreso, a todos los habitantes de la sociedad, o por lo menos a su gran mayoría. Y esto no puede ser una dádiva o una graciosa concesión de los gobernantes o las élites poderosas, sino el ejercicio positivo y efectivo de los derechos humanos. El hombre es lo primero y lo último, ni empresas, ni instituciones, ni organizaciones, pueden estar por encima del Hombre. Mi la ciencia ni la tecnología pueden desligarse de su obligación de beneficiar a la humanidad. La economía no está para beneficiar a unos (la minoría) a costa de otros (la mayoría). Y el poder político no existe para corromper a la sociedad y acaparar el poder, sino para llegara a acuerdos y concensos por la vía pacífica del dialogo y la negociación. Cuando un sistema político y económico le ha dado la espalda al hombre, la decadencia del mismo es más que evidente y es el momento de cambiar. Cambiemos pues, con imaginación y creatividad, son solidaridad y humanismo.
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