El día de hoy se estan celebrando en los Estados Unidos elecciones presidenciales, de diputados y un tercio del senado de aquel país. También en algunos estados se está llevando a cabo plebiscitos respecto a algunos temas de derechos humanos, como los matrimonios entre homosexuales, etc.
La atención del mundo está puesta en este proceso electoral, que puedeconfirmar a Barak Obama en la presidencia de esa nación o nombrar a un nuevo presidente. Y no es para menos, pues se trata de la elección del presidente de la hasta hoy potencia más grande del mundo; el corazón mismo del sistema imperialista capitalista de nuestro tiempo. En gran medida el destino de la humanidad depende de quienes lleguen a la presidencia de los Estados Unidos, pero también de quines sean en adelante sus congresistas en ambas cámaras. Ellos decidirán la manera en que Estados Unidos se relacione con el resto del planeta. Quienes serán considerados amigos y socios y quienes enemigos declarados del Imperio. A quienes se les dará trato preferencial y a que otros se les relegará a segundo o tercer plano. A que naciones se les combatirá con las armas y la intervención militar, y a qué otros se les confrontará por la vía diplomática. Todos esos asuntos dependerán de quienes ejerzan el poder por los próximos 4 años en el país del norte del continente.
Gane quien gane, no son de esperarse grandes cambios, lo que si se puede esperar son redefiniciones sobre algunos temas dela agenda norteamericana. La situación económica, el empleo, son dos prioridades de esa agenda. ¿Cómo crear más empleos? ¿cómo reactivar la economía? ¿cómo redefinir las relaciones con China y Europa? ¿Qué política seguir frente al mundo árabe? estos parecen ser los temas centrales que subyacen en el proceo electoral actual. En cambo la situación con Cuba, la reforma migratoria con México, la atención a los países centro y sudamericanos, más allá del problema del narcotráfico, seguirna en la charola de espera. No parce haber interés alguno en los Estados Unidos por combatir en serio, a profundidad, el problema del tráfico y consumo de drogas o el trasiego de armas a México y el resto de América Latina. Eso seguirá en el tintero.
Así que lo que en verdad hay que eperar es más de lo mismo por los próximos 4 años, indpendientemente de quien gane. Sólo algunos tonos variarán, pero no más. El Imperio seguirá actuando como Imperio.
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