Al más viejo estilo priísta, la Cámara de Diputados aprobóa ayer, con el apoyo del tibio PAN, la refoma laboral envaida por el presidente Felipe Claderón. Una reforma que fue modificada de acuerdo a los intereses que se cobijan bajo el manto partidista tricolor y que, por lo tanto, dejó intocados a los sindicatos afliados a las grandes centrales obreras. la reforma dejó del ladotodo lo que pudera atentar contra el statu quo tal como se concibe en el PRI. Hay quienes dicen que se trata de un primer fracaso de Enrique Peña Nieto, pero muy por el contrario es su primer gran éxito. El viejo estilo de gobernar del tricolor ha regresado por sus fueros y el aplauso de los grandes sindicatos que tenen ya garantizados 6 años más de sobrevivencia. Los afectados son sin duda los trabajadores y las organizaciones sindicales que están fuera del cobijo oficialista. Quienes trabajan para la empresa privada si que ven rducidas sus expectativas de trabajo seguro y bien remunerado. Han quedado a expensas del capricho burgués y su ya conocida mesquindad. la nseguridad, la incertidumbre, el desamparo serán en adelante la norma para el trabajador mexicano. Y esto seguirá así mientras los mexicanos sigan soñando con la fantasía de ser como los Estados Unidos, Canadá o Europa, es decir, un país dsarrollado capitalista. Un sueño cada día más difícil de alcanzar y una aspiración cada vez más cuestionable. Si bien todavía falta la revisión y aprobación del Senado, lo más seguro a estas alturas es la aprobación de la reforma tal cual ha sido enviada por la Cámara de Diputados o con mínimas reformas. Aprobada la reforma, que incuye elos contratos temporales, la subcontratación, el pago por horas, la fexibilización de las contrataciones y despidos, las condiciones de trabajo en el país habrán de sufrir una merma notable. Y si a ello le sumamos el enorme ejérccito de reserva laboral con que cuenta el país, la caída de los salarios es inevitable, y con ella el empobrecimiento de más familias mexicanas. El panorama se vislumbra bastante pesimista para los años por venir.
En cuanto al apoyo del PAN al partido tricolor, queda demostrado una vez más que el PAN no duda en traicionarse a sí mismo y a México con tal de quedar bien con los nuevos gobernantes. El PAN es un parido sin dignidad ni honor, sin valores ni principos, sus hechos así lo demuestran, para desgracia de México.
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