sábado, 27 de octubre de 2012

La Corrupción

No importa que sistema económico o político se trate de implantar en un país, ni las buenas intenciones con que se haga, si la corrupción ya ha penetrado todas las esferas de la socie. dad infectándolas iremediablemente, la decadencia es inevitable. tal es la situación actual de México, done la corrupción ha sentado sus reales con efectos dañinos para todos los habitantes de la nación.
Si bien la corrupción no puede desaparecer, si puede ser reducida a niveles controlables y manejables para la propia sociedad. No es un asunto exclusivo del gobierno o las instituciones morales, que por supuesto tienen un papel destacado en el tema, sino de la sociedad en general, que ya sea en la escuela, en el club deportivo, en la casa, en el café, etc. debe actuar en favor de reducir la corrupción.
No es labor sólo de los filósofos, los educadores, los religiosos, los padres de familia, los defensores de los derechos humanos, es trabajo de todos los ciudadanos(as). En el combate contra la corrupción todos deben poner su esfuezo, pues aunque precisamente la corrupción lo impida ver, en ello nos va la vida como sociedad y cultura. El egoísmo, las actitudes sectoriales, parciales, unilaterales, las visiones de corto palzo de corta mira no sirven en la tarea de combarit la corrupción. Se necesita, amplitud de miras, una talante ético, un compromiso con la sociedad, los grupos de pertenencia, la familia y con uno mismo.
La corrupción no son sólo fraudes, sobornos, cohecho, verdades a medias o mentiras, es también el descuido, la apatía, la irresponsabilidad, el egoísmo y la mesquindad, la explotación salvaje de los poderosos del pueblo, el abuso de los puestos públicos y muchas otras cosas más, que suceden cotidianamente en todos los espacios públicos y privados.
Seguir tolerando la corrupción que nos abruma es un auténtico suicidio. Es poner las condiciones a modo para que la propia corrupción se multiplique y se diversifique y con ello se creen condiciones de vida cara vez más intolerables para la gran mayoría, lo que tarde o temprano desembocará en descontento, desorden social, violencia, muerte. ¿Lo  entenderán nuestros políticos, empresarios, líderes sindicales y sus complices conscientes o inconscientes que de muy diversas formas usan y abusan del poder no siempre legitimamente ganado? Por cierto que la apatía ciudadana es también una manifestación de corrupción que se expresa en exceso de tolerancia y pasividad, frente a los abusos de los que acaparan el poder y la riqueza. Así que quienes se retraen y se marginan voluntariamente, creyendo que no viendo la realidad esta desaparece y pensando que eso los libra de la corrupción se equivocan, pues esas sólo son otras formas que asume la misma.
México, los mexicanos necesitan hacer un pacto social anticorrupción; es un paso indispensable para salir de la situación en la que nos encontramos hundidos. Transparentar la vida económica, política, educativa; su gestión, sus métodos, procedimientos, resultados sean buenos, regulares o malos son tareas indispensables y urgentes. La trasnparencia es un requisito irrenunciable para combatir efectivamente la corrupción. ¿Tenemos la conciencia y la voluntad para dar el paso adelante?  

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