viernes, 19 de octubre de 2012

¿Para qué las giras presidenciales, Sr. peña Nieto?

La gira que acaba de realizar el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, por cuatro países europeos, con el fin de promover la inversión extranjera en México, no hace sino reproducir lo que viene sucediendo desde el siglo XIX en nuestro país. La idea del todo idílica y fanatasiosa de que los europeos y norteamericanos nos vana sacar del subdesarrollo y nos van a convertir en una nación del primer mundo. Por el otro lado se reafirma también la idea de que no contamos con los empresarios e inversionistas capaces para sacar adelante al país. Es sin duda la persistencia de una mentalidad colonizada que aun persiste en las élites nacionales. El mexicano no está dotado ni de las aptitudes, ni los conocimientos ni las habilidades para construir una nación fuerte, libre, justa y civilizada, por lo que hay que seguir acudiendo al expediente de que los extranjeros vengan a hace por nosotros lo que pensamos no podemos. En lugar de ir a promover  a las empresas mexicanas y abrir mercados para ellas, vamos a suplicar que vengan ellos a invertir en nuestro país, en condiciones vergonzosas del más rastrero entreguismo. Y para colmo de males se sigue insistiendo en que uno de los principales atractivos para las empresas extranjeras y trasnacionales es la mano de obra barata y la exenciones de impuestos que llegan a lo absurdo.  Ciertamente bajo esos criterios no es posible sacar a México de la situación en que se encuentra, pues las facilidades y comodidades que se dan a las empresas extranjeras no tienden sino a perpetuar el estado de dependencia y subdesarrollo que se dice querer terminar. Lo que México necesita es una clase empresarial profesional y moderna,  y comprometida con el país y sus ciudadanos. No se requiere más de un empresariado que se parece más a un señor feudal que a un empresario moderno. No se requiere de una dictadura del empresariado, sino un empresariado democrático con sentido social y nacionalista. Y se necesitan estadistas que entiendan que no están al servicio del gran empresariado sino de todo México y que el interés de ese gran empresariado no es el de todos los mexicanos, y por tanto, sus intereses legítimos deben se armonizados con los de los empleados, los obreros, los campesinos, los profesionistas independientes, las amas de casa, los subempleados, los burócratas, etc.
Ciertamente no es deseable ni positivo seguir con un modelo socioeconómico y cultural que no hace sino reproducir y perpetuar la situación de subdesarrollo nacional, y en ese sentido, las giras presidenciales deben ir enfocadas no a atraer capital sino a promover a las empresas y productos de fabricación nacional  en el extranjero.

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