domingo, 30 de junio de 2013

Inversión extranjera e inversión interna

Desde que era estudiante, he oído a políticos, economistas, gobernates y demás involuctados con los poderes públicos, la necesidad de promover las inversiones extranjeras, como principal instrumento para lograr el crecimiento del país. En los últimos sexenios esta propuesta se ha llevado hasta la exageración. Sesigue poniendo la mesa, para que empresarios extranjeros y trasnacionales vengan a invertir en el país, se les ofrecen toda clase de facilidades y se les hacen todo tipo de promesas, y muchas veces, pese a tantas prerrogativas otorgadas, esos inversionsitas no llegan, oo no lo hacen en las cantidades esperadas (empresas y capitales). Extrañamente, no se hace lo mismo respecto a la inversión interna, a ella no se le promueve con la misma intencidad. No se si el sector empresarial es muy pequeño o si se les considera ineptos e incapaces, pero para ellos, salvo unas cuantas poderosas empresas, no se les invita a hacer más y mejores inversiones. Por lo que seguimos siendo un país que depende de los extranjeros, como sucedió desde la época de la Colonia. Y, por lo tanto, no podemos dejar de ser un país subdesarrollado, del tercer mundo o en vías de desarrollo. Y no podemos porque no fortalecemos el sector productivo nacional, con más empresas, nuevos negocios, más empleos, buenos salarios, educación y servicios sociales. Se cree que los bajos salarios, la inseguridad laboral, las facilidades exageradas a los extranjeros, nos hace competitivos ante otras naciones. Y ciertamente no ha sido así. Un pueblo incapacitado, pobre, viviendo en la constante inseguridad laboral y pública, no puede ser competitivo, aunque una élite obrera lo sea. Así que ante este panorama, habría que volver la mirada hacia adentro, no encerrarse frente al mundo exterior, pero sí crear una nación fuerte con una sana eonomía, productivo, con bienestar, conproyectos claros del tipo de país que queremos ser. Pero fundamentado en la fuerza interior del propio pueblo de su productividad, creatividad, multiculturalidad. Un país donde la inversión extranjera sea complementaria y no el eje principal del crecimiento. Sólo promoviendo y potenciando la capacidad productiva, el desarrollo científico y tecnológico, el desarrollo de la cultura, menorando los nives de bienestar y educación, encotraremos la salida de este subdesarrollo sin fin 

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