domingo, 2 de junio de 2013
6 meses de gobierno de Enrique Peña Nieto
Se acaban de cumplir los primeros seis meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, y a estas alturas nadie puede decirse sorprendido, por lo que está pasando. Esta sucediendo justamente lo que muchos deseaban y otros temían. El PRI ha vuelto por sus fueros, con sus buenas, malas y regulares. Pero no volvió cualquier PRI, sino aquél vinculado al grupo tecnócrata en el poder, así que las medidas y acciones que se han llevado a cabo, incluído el Pacto por México, siguen obedeciendo a la lógica del modelo neoliberal. Motivo por el cual, pese a las preomesas de generar empleos, de pagar buenos salarios, mejorrar la educación, ampliar a nivel nacional la seguridad social y la atención médica, esto no sucederá por la sencilla razón de que se toman en la realidad medidas que van en sentido contrario a esas promesas. Todo parece indicar que de lo que se tarta es de complacer a los ricos del mundo, ala OCDE, al Banco Mundial, al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y otras organizaciones por el estilo. Y ciertamente no se puede pensar logicamente en mejorar la calidad de vida de las mayorías, incliídas las clases medias, tomando medidas que benefician sólo a los ricos y poderosos, a los empreesarios y los políticos. En México se sigue pensando que seguir los dictados de las grandes instituciones capitalistas, nos traerán justicia social, una mejor distribución de la riqueza, empleo, seguridad social y educación para todos. Este anhelo, que essmás bien una fantasía sin sustento real, la venímos alimentando y reproduciendo desde el siglo XIX en que se dió nuestra Independencia. Los poderosos de ests país, los liberales, siempre han querido que México sea una potencia capitalista, y hasta hoy, la historia así lo demuestra, se ha fracasado y no hemos pasado de ser un país del tercer mundo. Y por como pintan las cosas, con el gobierno de Enrique Peña Nieto, seguiremos la misma pauta equivocada de querer ser una potencia capitalista, por la vía de una alianza inequitativa con las grandes instituciones capitalistas del mundo. Hay que pensar en un México diferente a esa fantasía decimonónica, y eso ni el PRI, ni el PAN, ni el PRD, lo pueden hacer. Así que con Enrique Peña Nieto no nos espera sino más de lo mismo. No hay señal alguna en sentido contrario. El presidente Peña, y su partido y la burguesía nacional e internacional, incluso el PAN no quieren ver más allá del idílico sueño capitalista y de la fantasía de que un día seremos una potencia de primer mundo. Lo cual, no sucederá. Más de 200 años de Independencia demuestran que eso no sucederá, ni a corto ni largo plazo. Hay que ver a México desde otra perspectiva, creativa y renovadora, pensada desde las mayorías, especialmente los pobres. Tenemos que tener un México que sea un buen lugar para vivir para todos, no para unos cuantos. Peña Nieto ni su gobierno y partido nos pueden ofrecer eso.
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