martes, 25 de junio de 2013

La decadencia de los Estados Unidos, dos signos

Durante muchos años se ha halado de la decadencia de los Estados Unidos argumentando su "falta de cultura", sus vicios, defectos, su afán de controlar el mundo entero y mil motivos más. Peero no han sido sino en estos últimos años, bajo el gobierno de Barak Obama, cuando esto se ha hecho más claramente visible y evidente. El país que defendía el individuo, la propiedad privada y la privacidad, hoy espía legal e ilegalmente a  su propia población, a sus ciudadanía, echando por tierra uno de los principios fundamentales en que se fundomentó los Estados Unidos. El ex miembro de la CIA, el señor Snowden, hoy perseguido por todo el mundo, por su propio país, sacá a la luz este echo que se ha comverido en un escándalo de dimensiones mundiales. Obama se ha convertido de una esperanza en una gran decepción, de un defensor de los más caros intereses demócratas a un protector de los intereses de los ricos y poderosos más conservadores de su nación, pero lo que es aun peor, Obama como su gobieno ya sfueerzas más conswrvadoras se dejaron vencer or el peor de los enemigos de cualquier persona o pueblo: el miedo.
El debilitamiento del Imperio también ha quedado en evidencia, por la petición de los congresistas de mandar 41,000 efectivos a vigilar la frontera con México, con los recursos tecnológicos más modernos a la mano, antes de negociar una ley migratoria que permitiría a millones de indocumentados legalizar su situación  migratoria en ese país. El despliegue de más efectivos, sumado a la construcción de un vergonzante muro entre ambas naciones, afecta no sólo a México, sino a cientos y miles de cetroamericanos y sudamericanos que tienen la esperanza de encontrar trabajo y una vida mejor en Estdos Unidos. También daña a los propia nación yankee que  no puede negar que necesita de la mano de obra de mexicanos y demás latinoamericanos. Y aún más, daña otro de los garndes principios que permiieron construir aquella poderosa nación, el ser un espacio de libertad de esperanza, de una mejor vida, para todo aquél dispuesto a trbajar y luchar. La nacción que fue receptora de tantos y tantos de muy distintas razas, etnias, nacionalidades, culturas, hoy se encierra en sí misma, convirtiéndose en el país de la desesperanzay el miedo; del recelo frente al extranjero que quiere un lugar para progresar y echar raíces..

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