martes, 30 de abril de 2013

El Estado parásito II

Uno de los aspectos del Estado mexicano contemporáneo es su carácter parásito. No es un Estado diseñado y operado con el fin de servir a la sociedad, sino para servirse de ella, de explotarla en su propio beneficio y el de la clase poítica y la burocracia que lo conforman. Desde una perspectiva liberal los ciudadanos no tienen que trabajar para el Estado sino para sí mismos, para su propio beneficio, crecimiento y desarrollo. Esa es la prioridad. Por lo tanto no estoy queriendo decir que no haya que, por ejemplo, pagar impuestos, ejercer funciones públicas, gobernar en beneficio de la ciudadanía. Pero si hago énfasis en que lo prioritraio y lo principal es que el ciudadano pueda desarollar sus capacidades, habilidades para poner en práctica sus concimientos, para vivir dignamente en las mejores condiciones de vida posible. Y el Estado debe estra para crear las condiciones para que cda habitante de la nación, cada ciudadano pueda llevar a cabo las tareas que le corresponden en un estado de libertad, seguridad, condiciones propicias y paz. No es pues permisible un Estado ni autoritario, ni absolutista, ni dictatorial, ni centralista del poder. El único sentido válido y legítimo del Estado es el mantenimiento de la sociedad, el bienestar de sus ciudadanos, el progreso de todos sus miembros. No es legítimo un Estado que ve únicamente para sí mismo a costa precisamente de la sociedad.  Hay pues la necesidad de una transformación a fondo del Estado sin caer en su desaparición como proponían los comunistas o el Estado mínimo a que aludían algunos teóricos liberales. En el primer caso no existen las condiciones objetivas para su desaparición; en el segundo el Estado mínimo ha demsotrado su disfuncionalidad, su ineficiencia, su incapacidad para cumplir las tareas que le corresponden, vinculadas a la seguridad pública y social, al bienestar, la laicidad, la prestación gratuita de todos aquellos servicios que igualen las condiciones de competencia y aseguren una base a partir de la cual cada individuo, coelctividad o grupo pueda ejercer sus derechos y la libertad positiva. No es factible quedarse en el plano negativo, es decir, meamente discursivo y teórico. El Estado debe garantizar que las libertades, derechos y obligaciones se puedan ejercer prácticamente.

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