No importa que sistema económico o político se trate de implantar en un país, ni las buenas intenciones con que se haga, si la corrupción ya ha penetrado todas las esferas de la socie. dad infectándolas iremediablemente, la decadencia es inevitable. tal es la situación actual de México, done la corrupción ha sentado sus reales con efectos dañinos para todos los habitantes de la nación.
Si bien la corrupción no puede desaparecer, si puede ser reducida a niveles controlables y manejables para la propia sociedad. No es un asunto exclusivo del gobierno o las instituciones morales, que por supuesto tienen un papel destacado en el tema, sino de la sociedad en general, que ya sea en la escuela, en el club deportivo, en la casa, en el café, etc. debe actuar en favor de reducir la corrupción.
No es labor sólo de los filósofos, los educadores, los religiosos, los padres de familia, los defensores de los derechos humanos, es trabajo de todos los ciudadanos(as). En el combate contra la corrupción todos deben poner su esfuezo, pues aunque precisamente la corrupción lo impida ver, en ello nos va la vida como sociedad y cultura. El egoísmo, las actitudes sectoriales, parciales, unilaterales, las visiones de corto palzo de corta mira no sirven en la tarea de combarit la corrupción. Se necesita, amplitud de miras, una talante ético, un compromiso con la sociedad, los grupos de pertenencia, la familia y con uno mismo.
La corrupción no son sólo fraudes, sobornos, cohecho, verdades a medias o mentiras, es también el descuido, la apatía, la irresponsabilidad, el egoísmo y la mesquindad, la explotación salvaje de los poderosos del pueblo, el abuso de los puestos públicos y muchas otras cosas más, que suceden cotidianamente en todos los espacios públicos y privados.
Seguir tolerando la corrupción que nos abruma es un auténtico suicidio. Es poner las condiciones a modo para que la propia corrupción se multiplique y se diversifique y con ello se creen condiciones de vida cara vez más intolerables para la gran mayoría, lo que tarde o temprano desembocará en descontento, desorden social, violencia, muerte. ¿Lo entenderán nuestros políticos, empresarios, líderes sindicales y sus complices conscientes o inconscientes que de muy diversas formas usan y abusan del poder no siempre legitimamente ganado? Por cierto que la apatía ciudadana es también una manifestación de corrupción que se expresa en exceso de tolerancia y pasividad, frente a los abusos de los que acaparan el poder y la riqueza. Así que quienes se retraen y se marginan voluntariamente, creyendo que no viendo la realidad esta desaparece y pensando que eso los libra de la corrupción se equivocan, pues esas sólo son otras formas que asume la misma.
México, los mexicanos necesitan hacer un pacto social anticorrupción; es un paso indispensable para salir de la situación en la que nos encontramos hundidos. Transparentar la vida económica, política, educativa; su gestión, sus métodos, procedimientos, resultados sean buenos, regulares o malos son tareas indispensables y urgentes. La trasnparencia es un requisito irrenunciable para combatir efectivamente la corrupción. ¿Tenemos la conciencia y la voluntad para dar el paso adelante?
sábado, 27 de octubre de 2012
viernes, 19 de octubre de 2012
¿Para qué las giras presidenciales, Sr. peña Nieto?
La gira que acaba de realizar el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, por cuatro países europeos, con el fin de promover la inversión extranjera en México, no hace sino reproducir lo que viene sucediendo desde el siglo XIX en nuestro país. La idea del todo idílica y fanatasiosa de que los europeos y norteamericanos nos vana sacar del subdesarrollo y nos van a convertir en una nación del primer mundo. Por el otro lado se reafirma también la idea de que no contamos con los empresarios e inversionistas capaces para sacar adelante al país. Es sin duda la persistencia de una mentalidad colonizada que aun persiste en las élites nacionales. El mexicano no está dotado ni de las aptitudes, ni los conocimientos ni las habilidades para construir una nación fuerte, libre, justa y civilizada, por lo que hay que seguir acudiendo al expediente de que los extranjeros vengan a hace por nosotros lo que pensamos no podemos. En lugar de ir a promover a las empresas mexicanas y abrir mercados para ellas, vamos a suplicar que vengan ellos a invertir en nuestro país, en condiciones vergonzosas del más rastrero entreguismo. Y para colmo de males se sigue insistiendo en que uno de los principales atractivos para las empresas extranjeras y trasnacionales es la mano de obra barata y la exenciones de impuestos que llegan a lo absurdo. Ciertamente bajo esos criterios no es posible sacar a México de la situación en que se encuentra, pues las facilidades y comodidades que se dan a las empresas extranjeras no tienden sino a perpetuar el estado de dependencia y subdesarrollo que se dice querer terminar. Lo que México necesita es una clase empresarial profesional y moderna, y comprometida con el país y sus ciudadanos. No se requiere más de un empresariado que se parece más a un señor feudal que a un empresario moderno. No se requiere de una dictadura del empresariado, sino un empresariado democrático con sentido social y nacionalista. Y se necesitan estadistas que entiendan que no están al servicio del gran empresariado sino de todo México y que el interés de ese gran empresariado no es el de todos los mexicanos, y por tanto, sus intereses legítimos deben se armonizados con los de los empleados, los obreros, los campesinos, los profesionistas independientes, las amas de casa, los subempleados, los burócratas, etc.
Ciertamente no es deseable ni positivo seguir con un modelo socioeconómico y cultural que no hace sino reproducir y perpetuar la situación de subdesarrollo nacional, y en ese sentido, las giras presidenciales deben ir enfocadas no a atraer capital sino a promover a las empresas y productos de fabricación nacional en el extranjero.
Ciertamente no es deseable ni positivo seguir con un modelo socioeconómico y cultural que no hace sino reproducir y perpetuar la situación de subdesarrollo nacional, y en ese sentido, las giras presidenciales deben ir enfocadas no a atraer capital sino a promover a las empresas y productos de fabricación nacional en el extranjero.
jueves, 11 de octubre de 2012
La contradicción entre mayor esperanza de vida y más corta vida laboral activa.
No se si no lo pueden ver, o no lo quieren mirar, pero una de las tendencias más peligrosas del capitalismo actual es la contradicción entre una mayor esperanza de vida y una vida laboral más corta, a la que se le están tratando de quitar prestaciones, como la seguridad social, y se le están tratando de disminuir salarios. Cada vez es más frecuente ver que a personas de más de 45 años ya no se les quiere contratar en las grandes empresas de todo tipo, igual así sucede en los gobiernos. Mientras que el aumento de esperanza de vida ha aumentado a casi los 80 años de vida, alrededor de 77 años para ser más cercanos a la realidad. De continuar esta tendencia, nos encontraremos que una proporción muy grande de la población se verá obligada al autoempleo, subempleo o el desempleo abierto. Que muchos tendrán que recurrir a la economía informal para poder sobrevivir por más de 35 años de sus vidas. No es para nada un panorama alentador, y ciertamente debe ser una preocupación muy seria para la sociedad occidental. Las posibilidades de un colapso son cada vez mayores y de darse éste, la revuelta social, la violencia y el caos aparecerán irremediablemente.
Hoy muchos gobiernos se preocupan por los jóvenes y lo hacen con toda razón y justicia, pero al hacerlo descuidan a quienes ya se encuentran en la etapa de la madurez o de la vejez. Y ellos también necesitan del empleo, del sueldo y la seguridad social, no sólo de una raquítica pensión y la limitada ayuda del gobierno.
El Estado debe volver sus ojos a esta grave problemática, que de una manera u otra se manifiesta en todos los países del mal llamado mundo libre u occidental. Hay que buscar los mecanismos que permitan invertir ala contradicción entre mayor esperanza de vida y menor vida laboral activa. Aquí nos va la vida como civilización. No es un asunto sencillamente de buenos sentimientos e intenciones, sino un problema grave y muy real que requiere de atención urgente. El estado no pude hacerse el desentendido, la sociedad misma no puede fingir no ver lo que está pasando. Un mínimo de humanidad llama a atender este urgente problema, máxime porque nuestras sociedades están envejeciendo rápidamente. Hoy tenemos en muchos países una enorme mayoría de jóvenes, pero al paso de unos cuantos años, ellos serán gente madura y unos pocos más, ancianos. Y sus vidas y salud y bienestar debe estar protegida por el Estado y la sociedad. Ninguna sociedad se pude dar el lujo de abandonar a sus ciudadanos, máxime cuando ya han acumulado conocimientos y experiencia, y han adquirido sabiduría, cosa de la que los jóvenes carecen, como lo vemos todos los días, por ejemplo en el ámbito político, con muchachos inexpertos a quienes se les delegan posiciones de gobierno. tal vez todavía haya la oportunidad de revertir este perverso proceso social contradictorio y salvar a nuestras sociedades de la autodestrucción.
Hoy muchos gobiernos se preocupan por los jóvenes y lo hacen con toda razón y justicia, pero al hacerlo descuidan a quienes ya se encuentran en la etapa de la madurez o de la vejez. Y ellos también necesitan del empleo, del sueldo y la seguridad social, no sólo de una raquítica pensión y la limitada ayuda del gobierno.
El Estado debe volver sus ojos a esta grave problemática, que de una manera u otra se manifiesta en todos los países del mal llamado mundo libre u occidental. Hay que buscar los mecanismos que permitan invertir ala contradicción entre mayor esperanza de vida y menor vida laboral activa. Aquí nos va la vida como civilización. No es un asunto sencillamente de buenos sentimientos e intenciones, sino un problema grave y muy real que requiere de atención urgente. El estado no pude hacerse el desentendido, la sociedad misma no puede fingir no ver lo que está pasando. Un mínimo de humanidad llama a atender este urgente problema, máxime porque nuestras sociedades están envejeciendo rápidamente. Hoy tenemos en muchos países una enorme mayoría de jóvenes, pero al paso de unos cuantos años, ellos serán gente madura y unos pocos más, ancianos. Y sus vidas y salud y bienestar debe estar protegida por el Estado y la sociedad. Ninguna sociedad se pude dar el lujo de abandonar a sus ciudadanos, máxime cuando ya han acumulado conocimientos y experiencia, y han adquirido sabiduría, cosa de la que los jóvenes carecen, como lo vemos todos los días, por ejemplo en el ámbito político, con muchachos inexpertos a quienes se les delegan posiciones de gobierno. tal vez todavía haya la oportunidad de revertir este perverso proceso social contradictorio y salvar a nuestras sociedades de la autodestrucción.
domingo, 7 de octubre de 2012
Calidad de la educación
Cuando se habla del tema dela educación, se dice que ésta debe ser laica, gratuita, generalizada y de calidad. Cada uno de sos puntos genera mucha polémica, pero tal ves el más espinozo de ellos sea el de la calidad, que tiene que ver con los fines de la educación y los contenidos de la misma. En este reubro se habla poco y se dialoga menos. Y sinembargo es el más importante, pues tiene que responder a la pregunta de para qué educamos, ¿para el mercado laboral? ¿para crear empresarios o dóciles empleados? ¿para crear brurócratas? para hacer individuos libres y pensantes, con inciativa y principios morales? ¿para hacer súbditos o ciudadanos? ¿para qué?
Esas son sólo algunas de las muchas preguntas que el sistema educativo debe responder en sus distintos niveles y vertientes. En el fondo de la cuestión de la calidad, no sólo están las cuestiones de la preparación académica de los maestros y docentes, o la calidad de las infraestructura escolar, o el equipamiento de las escuelas, está, sobre todo, la concepción que tenemos de los seres humanos que se formarán en las aulas, talleres y laboratorios. ¿Qué clase de seres humanos quermos formar en las generaciones de niños y jóvenes? ¿hombres de paz o de guerra? ¿nacionalistas o desnacionalizados? ¿comprometidos y solidarios o apáticos y egoístas?
Estas preguntas siguen sin responderse por las autoridades educativas, los profesores, los padres de familia y los propios alumnos. Y son preguntas vitales para el presente y futuro del país en conjunto y de cada uno de las personas que pasarán por las aulas, desde el kinder y la preprimaria hasta la universidad. Preguntas duras a las que no se puede sguir eludiendo por corrupción, apatía, desden, etc.
Son preguntas para todos los mexicanos, para el campesino, el obrero, el empleado, la ama de casa, el micro o pequeño empresario, el profesionista independiente, el gran empresario, el legislador y el gobernante, para todos. No es un asunto exclusivo de las autoridades educativas, el sindicato, o los maestros contratados por hora. Nos incumbe a todos, y de las respuestas que demos o dejemos de dar, dependerá la clase de nación, sociedad y cultura que seamos, tanto como de personas, de hombres y mujeres.
La calidad de la educación nos atañe a todos y a nuestro juicio lo que ésta debe buscar no sólo es generar emprearios, burócratas, empleados, obreros, etc. sino mejores seres humanos, es decir, gente solidaria, comprometida, proactiva, pensante y responsable de su país, su familia y su persona.
Esas son sólo algunas de las muchas preguntas que el sistema educativo debe responder en sus distintos niveles y vertientes. En el fondo de la cuestión de la calidad, no sólo están las cuestiones de la preparación académica de los maestros y docentes, o la calidad de las infraestructura escolar, o el equipamiento de las escuelas, está, sobre todo, la concepción que tenemos de los seres humanos que se formarán en las aulas, talleres y laboratorios. ¿Qué clase de seres humanos quermos formar en las generaciones de niños y jóvenes? ¿hombres de paz o de guerra? ¿nacionalistas o desnacionalizados? ¿comprometidos y solidarios o apáticos y egoístas?
Estas preguntas siguen sin responderse por las autoridades educativas, los profesores, los padres de familia y los propios alumnos. Y son preguntas vitales para el presente y futuro del país en conjunto y de cada uno de las personas que pasarán por las aulas, desde el kinder y la preprimaria hasta la universidad. Preguntas duras a las que no se puede sguir eludiendo por corrupción, apatía, desden, etc.
Son preguntas para todos los mexicanos, para el campesino, el obrero, el empleado, la ama de casa, el micro o pequeño empresario, el profesionista independiente, el gran empresario, el legislador y el gobernante, para todos. No es un asunto exclusivo de las autoridades educativas, el sindicato, o los maestros contratados por hora. Nos incumbe a todos, y de las respuestas que demos o dejemos de dar, dependerá la clase de nación, sociedad y cultura que seamos, tanto como de personas, de hombres y mujeres.
La calidad de la educación nos atañe a todos y a nuestro juicio lo que ésta debe buscar no sólo es generar emprearios, burócratas, empleados, obreros, etc. sino mejores seres humanos, es decir, gente solidaria, comprometida, proactiva, pensante y responsable de su país, su familia y su persona.
lunes, 1 de octubre de 2012
El trabajo peiodístico y sus presiones
Los recientes despidos que ha habido en los medios de comunicación elecrónica, radio y televisión, o amagos como los que sufrió Crmen Aristegui, nos obligan a distinguir que no son lo mismo los periodistas que los medios de comunicción para los que trabajan. Esta distinción es importante pues los periodistas no sólo se ven sujetos a las presiones del gobierno, los delincuentes, los partidos políticos, los sectores empresariales o los movimientos sociales, sino también a las presiones de los directivos de las empresas para las cuales trabajan. Y esas empresas están mucho más preocupadas en seguir manteniendo sus concesiones que en defender la libertad de prensa e información. Sin duda el régimene de concesiones es una arma de presión del gobierno sobre los medios electrónicos, que acaba reflejándose en el trabajo del periodista. De tal manera que el trabajo informativo en una régimen de economía de mercado, lease capitalista, está sujeto a las presiones del mercado laboral, los raitings de audiencia (popularidad) y los intereses de gobernantes en turno y empresarios del ramo. En un ambiente así, el trabajo periodístico, tan importante, para una sociedad abierta y libre se ve altamente constreñido, lo que impide que la verdad pueda ser expresada sin cortapisas. Es entonces neceasario un cambio de régimen plítico y legal que cree un espacio de libertad que garantice el derecho a la información, el derecho a investigar, y a difundir los reultados de la investigación periodística sin el obstáculo de las leyes manipuladas por la autoridad gubernamentales o el empresariado y sus intereses mercantiles. El trabajo, el acceso a ala información; la vida y la salud del periodista y sus familias debe estar garantizado por el Estado.
Reforma laboral a la medida de los inetreses priístas
Al más viejo estilo priísta, la Cámara de Diputados aprobóa ayer, con el apoyo del tibio PAN, la refoma laboral envaida por el presidente Felipe Claderón. Una reforma que fue modificada de acuerdo a los intereses que se cobijan bajo el manto partidista tricolor y que, por lo tanto, dejó intocados a los sindicatos afliados a las grandes centrales obreras. la reforma dejó del ladotodo lo que pudera atentar contra el statu quo tal como se concibe en el PRI. Hay quienes dicen que se trata de un primer fracaso de Enrique Peña Nieto, pero muy por el contrario es su primer gran éxito. El viejo estilo de gobernar del tricolor ha regresado por sus fueros y el aplauso de los grandes sindicatos que tenen ya garantizados 6 años más de sobrevivencia. Los afectados son sin duda los trabajadores y las organizaciones sindicales que están fuera del cobijo oficialista. Quienes trabajan para la empresa privada si que ven rducidas sus expectativas de trabajo seguro y bien remunerado. Han quedado a expensas del capricho burgués y su ya conocida mesquindad. la nseguridad, la incertidumbre, el desamparo serán en adelante la norma para el trabajador mexicano. Y esto seguirá así mientras los mexicanos sigan soñando con la fantasía de ser como los Estados Unidos, Canadá o Europa, es decir, un país dsarrollado capitalista. Un sueño cada día más difícil de alcanzar y una aspiración cada vez más cuestionable. Si bien todavía falta la revisión y aprobación del Senado, lo más seguro a estas alturas es la aprobación de la reforma tal cual ha sido enviada por la Cámara de Diputados o con mínimas reformas. Aprobada la reforma, que incuye elos contratos temporales, la subcontratación, el pago por horas, la fexibilización de las contrataciones y despidos, las condiciones de trabajo en el país habrán de sufrir una merma notable. Y si a ello le sumamos el enorme ejérccito de reserva laboral con que cuenta el país, la caída de los salarios es inevitable, y con ella el empobrecimiento de más familias mexicanas. El panorama se vislumbra bastante pesimista para los años por venir.
En cuanto al apoyo del PAN al partido tricolor, queda demostrado una vez más que el PAN no duda en traicionarse a sí mismo y a México con tal de quedar bien con los nuevos gobernantes. El PAN es un parido sin dignidad ni honor, sin valores ni principos, sus hechos así lo demuestran, para desgracia de México.
En cuanto al apoyo del PAN al partido tricolor, queda demostrado una vez más que el PAN no duda en traicionarse a sí mismo y a México con tal de quedar bien con los nuevos gobernantes. El PAN es un parido sin dignidad ni honor, sin valores ni principos, sus hechos así lo demuestran, para desgracia de México.
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