La gira que realiza el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, a países de centro y sudamérica es por demás interesante. En el se ven los primeros signos de lo que puede ser su política exterior. Una política enfocada a recuperar lo que en los últimos 4 sexenios se dejó en el olvido: América latina. Enrique Peña Nieto eligió a Guatemala, Colombia, Brasil y Argentina, cuartos países claves para México. El primero, Guatemala, por ser nuestro vecino del sur, con quien nos unen fuertes lazos socioculturales y también severos problemas que nos afectan negativamente a ambas naciones. En segundo lugar Colombia país hermano que ha atravesado por problemas de delincuencia organizada y narcotráfico prácticamente iguales a los que hoy sufrimos en México. Brasil, país con el que competimos por ele liderazgo latinoamericano y cuya fortalecida economía y desarrollo industrial y tecnológico supone muchas oportunidades para los empresarios mexicanos tanto para inversiones mexicanas allá, como inversiones brasileñas en nuestro territorio, y posibles coinversiones y cooperación a niveles de industria petrolera, intercambio de bienes y servicios y desarrollo tecnológico. Después Argentina, que es sin duda, junto con México y Brasil la tercer potencia económica del subcontinente y con la que hay que destrabar algunos impedimentos que dificultan el intercambio comercial. la gira terminará con la visita a Chile y Perú en dónde seguramente el presidente electo mexicano hará énfasis en incrementar las relaciones comerciales, especialmente con Perú que es uno de los países de mayor crecimiento de Sudamérica actualmente.
La gira de Enrique Peña Nieto no es producto de la casualidad o del capricho, sino que obedece a una lógica de acercamiento a las naciones hermanas de América Latina, con el fin de estrechar lazos de amistad y vitalizar las relaciones comerciales y políticas entre las naciones del área.
Es una buena señal sobe lo que eventualmente será la política exterior mexicana en el nuevo sexenio y que, como decíamos al principio, recuperar lo que los últimos 4 presidentes olvidaron premeditadamente en aras de vincularnos a Estados Unidos, creyendo que tal vinculación, olvidando los profundos lazos históricos que nos unen con el subcontinente, nos beneficiaría y nos convertiría en una nación desarrollada del primer mundo. Cosa que evidentemente no ha sucedido. El espacio "natural" de México no es norteamerica, sino América Latina. Lo que no significa caer en el mismo error pero ahora con Canadá y los Estados Unidos, pero sí buscar un mayor equilibrio en nuestras relaciones políticas, culturales y comerciales con las naciones del continente entero.
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