Para Mariel
En esta ocación no hablaré de política ni cosa que se le parezca, el tema como vieron por el título es otro. Tiene que ver con el fin de un ciclo en la biografía personal. En éste último caso, significa el término de un periódo de nuestras vidas o el final de la vida, es decir, la muerte . Cuando se trata de un periódo, ese final, sólo significa que algo nuevo comenzará. No necesariamente mejor, pero tampoco obligadamente peor. Sí un cambio en nuestros proyectos, metas y objetivos qu se acabará reflejando de alguna manera en nuestra manera de vivir. A veces los cambios son producto de nuestra propia voluntad de evolucionar, de hacer algo nuevo y diferente, pero también, a veces, son resultado de las circunstancias externas que nos obligan a cambiar. Y cuando esto sucede, algo se queda atrás, así como cosas nuevas llegan a nosotros. Es muy difícl desprenderse de las personas, cosas, lugares, situaciones que nos vemos en la necesidad de dejar atrás, requiere mucha entereza las más de las veces. Hay dolor y sufrimiento, hay pena y resistencia, pero hay que hacerlo para poder sobrevivir. Desafortunadamente pocas veces la vida nos da las armas para dar los pasos necesarios para cambiar, por ejemplo, en el caso de la muerte, nuestra sociedad tiende a ignorarla y a negarla, a verla como algo negativo que se contrapone con la vida. Pero no hay tal cosa, la muerte es tan natural como la vida misma hay que aceptar ese hecho, tan difícil de aceptar para la sociedad occidental. Nuestros indígenas prehispánicos entendían mucho mejor el fenómeno de la muerte y la aceptaban, como lo que es, algo natural y normal, parte de la vida misma. Pero cuando el fin de un ciclo no está relacionado con la muerte biológica, sino con una situación personal o psicosocial, a veces es fin de ciclo no es sino la posibilidad de renovación y hasta eventualmente, en tal vez más casos de los que nos imaginamos, de la probabilidad de que lo que se tuvo que dejar atrás en un momento dado, reaparezca renovado, con una nueva vitalidad y vigencia. Esto suele suceder en las relaciones personales y sociales muy frecuentemente. De ahí entonces que un supuesto adiós, pueda ser más bien un hasta luego, un hasta pronto.Las puertas queda abiertas para el gozoso reencuentro.
Cuando un ciclo llega a su fin, entonces no queda sino ver hacia adelante, con la esperanza de que lo nuevo traerá sus alegrías y sus penas, sus motivos de felicidad y celebración, así como sus preocupaciones, sus disgustos y trsitezas. Pero, lo mportante es ser capaces de encarar las nuevas condiciones con optimismo y diría hasta con cierta cuiosidad tal como la que tienen los niños ante el mundo que poco a poco van descubriendo. Aun en la madurez o la tercera edad, podemos seguir maravillandonos del mundo en que vivimos, aun en estas etapas de la vida podemos dejarnos sorprender por el amor, la belleza, la inteligencia, que radican en todo cuanto existe. El final de cada ciclo es de alguna manera una forma de morir, aunque a veces la felicidad y la euforia no no nos permitan verlo, pero también es una forma de nacer y volver a vivir, de seguir existiendo. Ante la llegada de un nuevo ciclo, o la renovación de otro ciclo por el que anteriormente ya trasnsitamos, tengamos una actitud esperanzada y dejémonos encantar por la magia de las múltiples posibilidades que se nos abren ante nuestra mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario