miércoles, 8 de febrero de 2012
A porpósito de la ponencia del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera
Álvaro García Linera vicepresidente de Bolivia, de vista en México, dijo en su conferencia magisterial "Bolivia: logros y desafíos del proceso de transformación ", en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM, que el gobierno del presidente Evo Morales ha adoptado como punto de vista: "todo lo que favorezca a las mayorías sirve, todo lo que potencia la acción común sirve." Perspectiva por demás interesante y digna de ser tomada en cuenta en un país como México, donde el individualismo más extremo y el egoísmo más desmesurado, se han impuesto como norma de conducta individual y colectiva, promovida ampliamente por la educación institucional y los medios masivos de comunicación. Un país donde se actúa políticamente con la intención de romper todo lazo de vinculación entre la población para inmovilizarla y hacerla incapaz de cualquier acción colectiva mínimamente solidaria, salvo cuando se trata de teletones o desastres naturales. En tal situación, un gobierno de corte izquierdista y progresista, tiene la obligación de caminar justamente por el camino contrario, es decir, por aquel que conduce a favorecer a las mayorías y a potenciar la acción colectiva, tal cual lo planteó el vicepresidente García Linera. La desigualdades sociales, hoy tan profundas llaman a establecer un gobierno que tenga en la mira, como uno de sus objetivos básicos, el beneficio de las mayorías. La inmovilidad y la pasividad producto de la destrucción del tejido social, exigen que el gobierno progresista promueva y potencie la acción común. Ambas cosas deben llevarse a cabo conjuntamente y deben ser elementos claves del proyecto político de un gobierno progresista. Gobierno y ciudadanía pueden así definir los objetivos comunes que les permitan avanzar por el mismo camino y evitar así esa tan común situación de un gobierno que pretende saber lo que el pueblo quiere y se arroga a sí mismo la tarea de realizarlo excluyendo a la sociedad. Quedando ésta en carácter de receptora pasiva de los que el gobierno, en el mejor de los casos, cree es lo mejor para ella. Sólo puede haber garantía de un beneficio real consolidado y a largo plazo, si se involucra a la sociedad y se le da un papel activo en su propia evolución y desarrollo.
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