viernes, 3 de febrero de 2012

Acertada decisión del al Cmisión Federal de Competencia e el caso Televisa Iusacell

A raíz de la información sobre la resolución de las autoridades de la Comisión Federal de Competencia en contra de la compra por parte de Televisa del 50% de las acciones de la empresa de telefonía Iusacell, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, dueño de Azteca, grupo Elektra, Salinas y Rocha entre otras muchas empresas,  ha vuelto a salir a colación el asunto de los monopolios en México. Desafortunadamente estos existen prácticamente en todos los rubros de la actividad económica nacional y eso cotraviene el mandato constitucional en contra de los mismos y las prácticas monopólicas que esas grandes empresas pueden poner en práctica. El mandato existe porque los monopolios pueden llegar a tener el poder suficiente para imponer condiciones económicas que atenten contra la libertad de los consumidores, gran poder de lobbying (presión) sobre las autoridades gubernamentales y capacidad para obstaculizar la llegada de nuevos consumidores al mercado. Así, que como se ve, su existencia es poco benéfica para la economía en un esquema de supuesto libre mercado. De haberse aprobado la citada compra, nos estaríamos enfrentando al hecho de un gran crecimiento de Televisa, y al hecho de que dadas las condiciones de dominación que tendría, prácticamente subordinaría a Salinas Pliego y sus empresas a los deseos de Azcárraga y Televisa. En realidad Salinas Pliego saldría perdiendo en esa transacción económica que lo colocaría en posición de franca  desventaja y de suborninación ante Televisa. Según ha trascendido, el acuerdo de la posible compra contemplaba la adquisición de un buen porcentaje de acciones de la empresa de televisión por cable Total Play de Salinas Pliego, con lo que Televisa tendría practicamente control absoluto de la televisión de paga, con excepción de Dish TV del grupo MVS Comunicaciones. Así que considerados todos estos elementos, la negativa de la Comisión nos parece del todo acertada. No es bueno que exista una compañía de telecomunicaciones tan poderosa que pueda imponer condiciones a otras empresas privadas competidoras y, menos aun al Estado mexicano.  

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