martes, 28 de febrero de 2012

Ausencia de partidos liberlaes y socialistas, anarquistas y comunistas.

De cara al proceso electoral de este año, en que se elegirá presidente de la República, jefe del gobierno de la capital del  país y se renovarán senadores y diputados, se hace notoria la ausencia de partidos políticos liberales y socialistas. La construcción de una democracia sólida necesita de que todos los sectores sociopolíticos de la nación estén representados, y hasta el momento esto no sucede. Si bien la sociedad mexicana se ha significado por su conservadurismo y por el predominio de partidos de tendencia más bien conservadora y antidemocrática, ellos no representan a la totalidad del electorado nacional. Por tale motivo, hacen falta partidos que repersenten a sectores minoritarios de la sociedad, los cuales, pese a su pequeñez bien pueden aportar en favor de una sociedad más equitativa, más justa y democrática. Tanto el liberalismo, el anarquismo, como el socialismo y las ideas comunistas son parte de la tradición cultural occidental en general, y de la cultura política local. por ello hay que buscar que el sistema político mexicano las incluya como parte del abanico ideológico realmente existente en la patria. Todas las posturas deben de tener voz y voto en las decisiones que habrán de afectar para bien o para mal a millones de mexicanos y mexicanas. Así que bien haríamos en incluir a todas las voces posibles sin excluir a ninguna. La pluralidad  de la composición social del país así lo exige. No se pueden dar pasos adelante, en favor de una sociedad más justa y equitativa, si se excluyen por prejuicios irracionales, por miedo o cobardía a determinadas posturas ideológicas porque no nos gustan o se acomodan a nuestras preferencias. Tolerancia, diálogo, democracia son requisitos indispensables para crear los contrapesos necesarios para que nadie se imponga a la mala. Y como hemos insistido, dado que nadie tiene el monopolio de la verdad, es preferible que todos los grupos y partidos puedan expresar sus puntos de vista, pues, en congruencia a lo dicho arriba, tampoco nadie tiene el monopolio del error, así que todo pueden aportar, desde su perspectiva, elementos para mejorar a México en todo sentidos. Ante la dictadura del capitalismo salvaje y sus órganos representativos y controladores, no queda sino reivindicar la soberanía y la autonomía nacionales, así como la democracia para contrarrestar la brutal hegemonía del capital internacional. La democracia incluyente y participativa puede ser la única opción para evitar caer en una nueva época oscurantista  medieval, gobernada  dictatorialmente por el capital.Por eso la participación plural política es vital. Por eso tanto liberales como socialistas, comunistas y anarquistas también tienen que tener voz en los organismos legislativos y representativos del Estado en sus tres niveles.

martes, 21 de febrero de 2012

El humanismo panista

El Partido Acción Nacional (PAN) se ha autodefinido como un partido humansita. Si entendemos por humanismo poner en primer lugar al ser humano y sus más altos valores morales y cívicos, el bien personal y colectivo, que elos llaman bien  común, no se puede entender porque, prácticamente en todos los ámbitos de la vida social, el PAN con su acciones visión neoliberal y tecnócrata ha puesto en un lugar secundario ala persona y a las diversas colectividades y grupos. Sencillamente es incomprensible porque ese partido y los gobernantes y administradores que de él ha salido, han preferido priorizar al capital, especialmente el trasnacional, por sobre los mexicanos. Ha preferido dar preferencia a la vía violenta para resolver los problemas de delincuencia organizada y no organizada y las cuestiones del narcotráfico. A todas vistas hay una contradicción enorme entre sus postulados doctrinales y sus acciones reales y concretas. Hay también una cotradicción histórica profunda entre aquel viejo PAN que buscaba la democracia, la protección de los derechos fundamentales del hombre, el respeto a la persona humana, y la cazería brutal de delincuentes en la que miles de inocentes han perdido sus vidas. Frente al humanismo de dientes para afuera del blaquiazúl están los abusos del poder público, las balas, las granadas, la muerte. La muerte de más de 50 mil muertes reconocidas, más todas aquellas que permanecen en la oscuridad de las fosas comunes y que se quiere permanezcan ahí hasta el olvido, pues se sabe bien de la desmemoria del pueblo mexicano. Hoy Felipe Calderón habla de reconstruir a México, cuando él ha sido una de sus principales agentes de demolición. Lo que el señor presidente no ha calculado es que él ha llevado al descrédito no sólo a su administración, sino a su porpio partido. Y hoy, amplios sectores de la sociedad que se declaraban panistas, de lo que menos quieren saber es de Calderón, su gobierno y su partido. El humanismo panista ha bañado a México de sangre inocente que desde las tumbas clama al cielo justicia, y ciertamente no es el panismo el que se las va a dar. Es el momento de nuevas alternativas, de convocar a la sociedad mexicana a buscar nuevos caminos para regresar a la paz, a la estabilidad a la equidad. Y aun más, a alcanzar niveles superiores de desarrollo, que no de sólo crecimiento económico. Este llamado incluye panistas honestos y decentes, de buena fe, bien intencionados, que creen realmente en que México puede ser una patria mejor para todos, no sólo para la raquítica clase media en decadencia o la alta burguesía.  Es el momento también de acabar con la simulación, las verdades a medias, las mentiras, que han sido parte del discurso diario de Calderón y muchos de sus funcionarios. El gran problema del PAN es quitarse de encima los más de 50 mil muertos que ahora, gracias a Calderón cargan en sus espaldas, ¿podrán? Y eso sin considerar los 12 años de gestión panista que frenaron y retrasaron el progreso de México con una política económica favorable al capital extranjero y la burgesía local.       

Radio y televisión públicas y democracia

 A propósito de lo que comentabamos en la aprticipación anterior, sobre la televisión pública del Paraguay, en México ya se cuenta con los canales del Congreso, el Poder Judicial y próximamente con el canal del Gobierno de la Ciudad de México (Distrito Federal). Además algunos de los estados de la República cuantan con sus propios sistemas de radio y televisión como son los estados de México y Veracruz, etre otros. El problema es que los primeros tres mencionados sólo transmiten su señal por los sitemas de cable, (que en su mayoría pertenecen a la empresa Televisa), lo que imposibilita que la señal llegue a todos los mexicanos. Y tratandose de canáles de carácter público cuya preogramación se refiere a problemas de carácter colectivo y nacional, es, por decir lo menos, una contradicción, respecto a las libertades de expresión y difusión a las que se corresponde necesariamente una libertad igualmente trascendental, como es la libertad de escuchar y ver, lo que los medios masivos de comunicación transmiten, especialmente los de carácter público. Las libertades de expresión y de difusión de poco sirven si no hay esa correspondencia con la libertad del ciudadano de poder tener acceso irrestricto a los contenidos de los medios. Curiosamente esta última libertad poco se menciona y discute.  Esa es la importancia de la radio y televisión abiertas. Y la importancia de facilitar a la gente el acceso a los aparatos recepetores a precios lo más bajos posibles. En una sociedad que se pretende democrática el acceso a los medios públicos y privados de comunicación es un requisito indispensable. La democracia seriamente considerada como opción de vida social, económica y política,  no se puede construir con ignorancia, es decir, con falta de educación e información. Así que la escuela y los medios de comunicación son herramientas básicas que la sociedad se da a sí misma para ser democrática y para renovar y mejorar esa democracia constantemente. En consecuencia, tanto el poder legislativo como el judicial deben de llevara cabo los trámites necesarios para que su señal sea abierta y en cadena nacional. Es salgo a lo que el poder ejecutivo no puede ni debe negarse; éste no debe tener al respecto poder alguno de restricción a ninguno de los tres niveles de gobierno, federal, estatal o municipal, ya que lo que está en juego es la vida democrática de la nación, el nterés público (social), el bienestar colectivo, no los intereses particulares y unilaterales de empresas privadas con fines de lucro.

TV Pública del Paraguay

He leido con preocupación que la TV Pública de Paraguay transmite únicamente por sistema de cable.
La televisión pública debe, por su naturaleza  misma, transmitirse por televisión abierta, y debe, además, tener cobertura nacional. Dos dos requisitos básicos irernunciables. Un tercero, es sin duda, la prticipación ciudadana en su dirección, consejo de administración y producción de programas. La esencia misma de esta forma de hacer televisión es dar voz a todos aquellas personas, grupos, comunidades, asociaciones civiles, que por diversas razones no tienen acceso a la televisión comercial. Ciertamente hay que mantener ciertos estándares de calidad en la producción, pero lo más importante es que la sociedad, en su diversisad se vea reflejada y expresada. Esa es sin duda su gran diferencia con la televisión comercial que debe tener su papel y su lugar.
En la medida en que la televisión pública tenga más alcance y sea papaz de dar voz a mas gente y nás organizaciones, más colaborará al desarrollo social, cultural y político de la nación, en éste caso, del paraguay. Así que en nuestra opinión, el gobierno debe tomar todas las medidas necesarias, tanto políticas como tecnológicas, para que la cobertura sea efectivamente nacional y para que esta televisora pueda ser vista por todos los paraguayos que están fuera del país. De igual manera el gobierno debe implementar los mecanismos que permitan una efectiva retroalimentación desde la ciudadanía, así como una paricipación social amplia y variada. Sólo así será viable esta televisión a largo plazo. Y ya que se dieron los primeros pasos, sería muy negativo que el proyecto se viniera abajo al no lograrse esa conexión entre la ciudadanía y la televisora, o peor aún, en convertirse en un canal unidireccional del gobierno a la sociedad.  

lunes, 20 de febrero de 2012

El periodo de veda en las campañas electorales, obstáculoa la democracia

El periódo de veda en el que los candidatos no pueden hacer eclaraciones sobre sus programas y proyectos de gobierno, cara a las elecciones presidenciales del primero de julio, ha sido una verdadera aberración legal, que nada aporta a la vida democrática del país. Tana aberrante es esta medida como la que el precedio hace unos meses, en el cual se els prohibía ahacer campaña a los candidatos del PRI y el PRD ys su respectivas alianzas, porque a ecir de las autoridades, eso representaba una competencia desleal contra el PAN que apenas estaba elegiendo entre sus precandidatos, cual sería su abanderado para la conienda electoral próxima, En realida, se le estaba dandouna ventaja inequitaticva  alos balnquíazules. Ahra se impone esta veda, a todas lusces sin sentido, cuando ya estando los cuatro candidatos es momento de escuchar sus propuestas.  En realidad ambas medidas son un atentado a la demoracia, que lo que requiere es de libre circulación de las ideas, de su difusión y su discusión en los distintos foros. Más absurda resultan estas medidas cuando ya la ciudad de México está tapizada de propganda poltica con los logotipos de los aprtidos y algunos nobres de candidatos a jefes delegacionales, senadores, diputados, etc. Esto sí que no aportan nada, y a demás han sido colocados a la brava, saltándose a las leyes electorales del país. Curiosa contradicción que por un lado se sea tan escrupuloso con lo que los candidatos declaran o dejan de declarar y por otro lado se sea tan tolerante con los partidos políticos. Con el gasto tan excesivo que se está haciendo en este proceso elctoral y que tanto nos cuesta a los ciudadanos, lo que nos necesitamos es de estas vedas, como menos aun necesitamos se ese abusivo exceso de spots en radio y televisión,  y ese dispendio de de recursos tirados a la calle con fines propagandísticos. Tal parece que las leyes mexicanas en materia electoral están amañadas y enfocadas a obstaculizar la democracia a cualquier precio y bajo cualquier pretexto. Y eso ciertamente, no es bueno para nadie.     

jueves, 16 de febrero de 2012

Bicentenario y Centenario, de la celebración a la amargura

La celebración de los 200 años de Iindependencia de nuestro país y los 100 años de la Revolución Mexicana, se ha convertido en una amarga experiencia, debido a la corrupción y la ineptitud del gobierno de Felipe Claderón. Ya era suficiente malo que los conservadores gobernaran la nación justo al cumplirse el bicentenario y centenario y que a ellos les tocara organizar las celebraciones. Y parece que lo que intentaron fue echar a perder ambas celebraciones por una vía que conocen muy bien: la corrupción. A la fecha el gobierno sólo ha podido comprobar el 13% de los gastos, según informan los medios de comunicación, lo que habla de que el dispendio de recursos ha sido de magnitudes escandalosas y vergonzosas. El gobierno parece haber usado estas significativas fechas para llenar los bolsillos de los encargados de la celebración  y los contratistas a quienes se confió la ejecución de esas fiestas. Y las fiestas han terminado en una cruda de pesadilla. Este nuevo escándalo se suma a los muchos errores y faltas que Felipe Calderón y sus más cercanos colaboradores han cometido y que se han acentuado en esos últimos meses y que de no haber voluntad política por parte de las autoridades correspondientes quedará impune. Lo cual ya sabemos no es novedad alguna. Esperemos que el siguiente gobierno sea capaz de retomar el asunto y hacer justicia y que se acabe de una vez por todas, esa política de dejar todo para el olvido, enterrándolo en done nadie se atreva a mirar.Política por la que unos acaban encubriendo a otros y que ha sido una regla no escrita del sistema político mexicano.        

martes, 14 de febrero de 2012

Evaluación de Felipe Calderón y su gobierno

En fechas recientes han salido a la venta en le mercado varias revistas y libros en los que ya se evalúa al actual presidente de México, Felipe Calderón, y su gestión en los pasados 5 años. Y la verdad sea dicha, el presidente Calderón no sale nada bien parado. El descontento frente a su administración se generaliza, en sectores tanto progresistas de la sociedad, como en los círculos conservadores, que en principio lo apoyaron y que hoy decepcionados prefieren voltear para otro lado. Y no es para menos, Felipe Calderón, no supo o no quizo oír a la sociedad. Se empecinó en una serie de ideas y manera de hacer las cosas, sin escuchar otras posibles alternativas, y su fracaso es del todo evidente. Mentiras, verdades a medias, simulación, necedad, empecinamiento, la parcialidad, los odios infundados y gratuitos, han caracterizado la gestión calderonista. Don Felipe tampoco tuvo el talento para elegir a sus funcionarios más cercanos de alto nivel. El cuatachismo y el parentesco se impusieron por encima de la razón y la capacidad de sus colaboradores.  Y para colmo de males, fue bastante poco hábil a la hora de querer meter las manos para influir en la designación del candidato de su partido a la presidencia de la República. Detrás de Calderón queda una muy larga lista de poyectos fracasados, obras inconclusas, de ienptitud y corrupción. Y, peor aún una enorme lista de muertos, heridos, torturados, desaparecidos y desplazados, considerados groseramente como "daños colaterales", por su torpe enfoque para combatir a la delincuencia organizada y el narcotráfico.  Haber construido muchos kilómetros de carreteras no es suficiente para tapar el sinnúmero de errores cometidos en su gestión en sus ya más de 5 años de ejercicio administrativo. Él se va en meses, pero deja un país mucho muy deteriorado, semidestruído, deprimido, moralmente vencido, que futuras adminisraciones deberán tratar de levantar del suelo y reconstruirlo, claro, siempre que cambien el rumbo. Y ahí el panorama está también muy enegrecido, pues ni Peña Nieto (PRI), ni la Sra. Vázquez Mota (PAN) parecen tener proyecto alternativo alguno, sino más bien dan la impresión de que bajo su administración, todo seguirá igual.
Sólo queda la alternativa de la izquierda que encabeza Andrés Manuel López Obrador, como posibilidad de cambio, por reducido y limitado que este pueda ser. Un proyecto de gobierno que puede intentar cambiar el rumbo del país y sobre todo dejar construidas las bases para que siguientes gobiernos construyan una nación más justa, equitativa, pacífica enfocada en el progreso, la reducción de las abismales diferencias sociales, económicas, políticas y culturales que hoy nos abruman. Pero para que un proyecto de nación progresista avance es necesaria la colaboración de los distintos sectores de la sociedad, de la participación de la sociedad civil. No se puede pensar ya que al gobierno le toca hacerlo todo, mientras la ciudadanía se sienta a esperar, eso ya no es ni viable ni deseable.
El cambio debe ser encabezado por la ciudadanía en acuerdo con un nuevo gobierno progresista, pues si no sucede así, el peligro de acentuar el deterioro de la nación es muy grande. El reto es gobernar para el pueblo con el pueblo y eso significa que todos los sectores de la sociedad colaboren para sacar adelante a nuestra patria, desde el más humilde de los trabajadores hasta el más encumbrado empresario o funcionario público. Con Calderón se debe cerrar el perverso ciclo del proyecto apátrida neoliberal y tecnócrata.