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lunes, 2 de abril de 2012

¿Privatizar Pemex y las cárceles?

Gabriel Quadri, candidato de último minuto del partido Nueva Alianza, supuestamente "propiedad" de la profesora Elba Esther Gordillo, propuso la privatización de Pemex y después la privatización de las cárceles excepción hecha de las de alta seguridad. El problema que enfrentan ese tipo de propuestas es que creen ilusoriamente que porque la iniciativa privada maneja tal o cual cosa, la que sea, las cosas funcinarán mejor. Lá práctica real ha dmostrado que eso no es necesariamente cierto. Ahí está el caso de Mexicana de Aviación como un buen ejemplo. De lo que hay ocuparse en principio es de definir que es lo que corresponde hacer al gobierno y que le toca al sector empresarial. Y hay que dejar claro que lo público no puede ser privatizado así no más porque sí, por una mera cuestión ideoógica, o porque no se piensa en algo mejor que hacer y se recurre a que el impoluto sector empresarial salve a la patria. Quadri no parece entender que al privatizar ya sea Pemex o las cárceles, se beneficia sólo a un sector de la sociedad y no a la sociedad en su conjunto. Que se privatice tal o cual organización o empresa, significa beneficio para los que la compran, que con legímo afán de lucro querran obtener ganacias de su compra, pero no significa que la sociedad se verá beneficiada. El asunto de las cárceles es un asunto público, de seguridad nacional interna, por o tanto debe ser el Estado, a través del gobierno en sus instancias correspondientes, quien debe hacerse cargo de ese asunto, no lso empresarios, máxime que lo más seguro es que, en nuesto caso mexicano, dichos empresarios serían extranjeros. Algo muy similar se puede decir de Pemex, cuyos principales problemas gira en torno a una administración eficiente, su modenización tecnológica, y el combate a la corrupción interna. Cuestiones que el sector empresarial difícilmente podría resolver, máxime siendo extranjero. ntonces, de lo que si se trata es de eficientar y modenizar la administración pública y no ceder a la tentación bueguesa de privatizar todo. Estamos muy lejos de que la sociedad pueda sobrevivir sin el Estado, por lo tanto, hablar de su minimización o eliminación no es más que, en el mejor de los casos, inocencia, ingenuidad y buena fe.     

martes, 21 de febrero de 2012

El humanismo panista

El Partido Acción Nacional (PAN) se ha autodefinido como un partido humansita. Si entendemos por humanismo poner en primer lugar al ser humano y sus más altos valores morales y cívicos, el bien personal y colectivo, que elos llaman bien  común, no se puede entender porque, prácticamente en todos los ámbitos de la vida social, el PAN con su acciones visión neoliberal y tecnócrata ha puesto en un lugar secundario ala persona y a las diversas colectividades y grupos. Sencillamente es incomprensible porque ese partido y los gobernantes y administradores que de él ha salido, han preferido priorizar al capital, especialmente el trasnacional, por sobre los mexicanos. Ha preferido dar preferencia a la vía violenta para resolver los problemas de delincuencia organizada y no organizada y las cuestiones del narcotráfico. A todas vistas hay una contradicción enorme entre sus postulados doctrinales y sus acciones reales y concretas. Hay también una cotradicción histórica profunda entre aquel viejo PAN que buscaba la democracia, la protección de los derechos fundamentales del hombre, el respeto a la persona humana, y la cazería brutal de delincuentes en la que miles de inocentes han perdido sus vidas. Frente al humanismo de dientes para afuera del blaquiazúl están los abusos del poder público, las balas, las granadas, la muerte. La muerte de más de 50 mil muertes reconocidas, más todas aquellas que permanecen en la oscuridad de las fosas comunes y que se quiere permanezcan ahí hasta el olvido, pues se sabe bien de la desmemoria del pueblo mexicano. Hoy Felipe Calderón habla de reconstruir a México, cuando él ha sido una de sus principales agentes de demolición. Lo que el señor presidente no ha calculado es que él ha llevado al descrédito no sólo a su administración, sino a su porpio partido. Y hoy, amplios sectores de la sociedad que se declaraban panistas, de lo que menos quieren saber es de Calderón, su gobierno y su partido. El humanismo panista ha bañado a México de sangre inocente que desde las tumbas clama al cielo justicia, y ciertamente no es el panismo el que se las va a dar. Es el momento de nuevas alternativas, de convocar a la sociedad mexicana a buscar nuevos caminos para regresar a la paz, a la estabilidad a la equidad. Y aun más, a alcanzar niveles superiores de desarrollo, que no de sólo crecimiento económico. Este llamado incluye panistas honestos y decentes, de buena fe, bien intencionados, que creen realmente en que México puede ser una patria mejor para todos, no sólo para la raquítica clase media en decadencia o la alta burguesía.  Es el momento también de acabar con la simulación, las verdades a medias, las mentiras, que han sido parte del discurso diario de Calderón y muchos de sus funcionarios. El gran problema del PAN es quitarse de encima los más de 50 mil muertos que ahora, gracias a Calderón cargan en sus espaldas, ¿podrán? Y eso sin considerar los 12 años de gestión panista que frenaron y retrasaron el progreso de México con una política económica favorable al capital extranjero y la burgesía local.       

TV Pública del Paraguay

He leido con preocupación que la TV Pública de Paraguay transmite únicamente por sistema de cable.
La televisión pública debe, por su naturaleza  misma, transmitirse por televisión abierta, y debe, además, tener cobertura nacional. Dos dos requisitos básicos irernunciables. Un tercero, es sin duda, la prticipación ciudadana en su dirección, consejo de administración y producción de programas. La esencia misma de esta forma de hacer televisión es dar voz a todos aquellas personas, grupos, comunidades, asociaciones civiles, que por diversas razones no tienen acceso a la televisión comercial. Ciertamente hay que mantener ciertos estándares de calidad en la producción, pero lo más importante es que la sociedad, en su diversisad se vea reflejada y expresada. Esa es sin duda su gran diferencia con la televisión comercial que debe tener su papel y su lugar.
En la medida en que la televisión pública tenga más alcance y sea papaz de dar voz a mas gente y nás organizaciones, más colaborará al desarrollo social, cultural y político de la nación, en éste caso, del paraguay. Así que en nuestra opinión, el gobierno debe tomar todas las medidas necesarias, tanto políticas como tecnológicas, para que la cobertura sea efectivamente nacional y para que esta televisora pueda ser vista por todos los paraguayos que están fuera del país. De igual manera el gobierno debe implementar los mecanismos que permitan una efectiva retroalimentación desde la ciudadanía, así como una paricipación social amplia y variada. Sólo así será viable esta televisión a largo plazo. Y ya que se dieron los primeros pasos, sería muy negativo que el proyecto se viniera abajo al no lograrse esa conexión entre la ciudadanía y la televisora, o peor aún, en convertirse en un canal unidireccional del gobierno a la sociedad.  

jueves, 19 de enero de 2012

Compra de TELEVISA del 50% de IUSACELL

Una de las decisiones más significativas de la actual administración pública federal será tomada este 27 de febrero, cuando la Comisión Federal de Competencia decida si autoriza la compra por parte de TELEVISA del 50% de la compañía telefónica celular, IUSACELL hoy propiedad exclusiva de AZTECA de Ricardo Salinas Pliego. Es una decisión que trasciende lo meramente económico y también este sexenio. De autorizarse la compra, se consolidará el duopolio que conforman TELEVISA y AZTECA. Además de consolidar el poder de ambas empresas en el ámbito de telecomunicaciones, también se potencializa su poder fáctico en el capo político.  Su poder de influencia sobre el ejecutivo, los legisladores y el poder judicial los colocaría como virtuales gobernantes de este país, quedando los tres poderes subordinados a los caprichos y deseos de Azcárrga Jean y Salinas Pliego. Sería pues un muy duro golpe a la democracia popular y representativa que se trató de construir con muchas dificultades desde el momento de la independencia de este país. En el ámbito de las telecomunicaciones también sería un golpe mortal a los principios de libre concurrencia y competencia que se dice defender aunque sólo sea de dientes para afuera. Pues aun aunque se autorizaran una o dos nuevas cadenas nacionales, éstas quedarían en una situación de inferioridad respecto al duopolio. La competencia, si se puede hablar de ella, sería a todas luces desleal. Así que por donde se le vea, un fallo a favor de la compra del 50% de IUSACELL por parte de  TELEVISA, que vincularía estrechamente a ambas empresas es un verdadero atentado contra las libertades económicas y políticas, que afectaría negativamente a la sociedad en su conjunto. El gobierno quedaría de rodillas ante esas dos grandes empresas y más que nunca se cumpliría lo dicho por Marx hace más de 100 años, estaríamos ante un gobierno subordinado al interés burgués, no al de la sociedad en su conjunto.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Indignados en Estados Unidos, el fin del sueño americano

Estados Unidos se ha caracterizado por ser la vanguardia del sistema capitalista, pero los recientes acontecimientos provocados por la crisis inmobiliaria en aquel país parecen anunciar el fin de un liderazgo hasta hace muy poco incustionable. También se ha venido a tierra toda esa ideología que defendía y endiosaba a la clase media y la colocaba en el punto central del modelo económico y de vida nortaemaericano. Hoy es esa clase media la que ha salido a las calles, plazas y parques a protestar por la protección a los ricos a costa precisamente de las clases medias y los pobres, cuyo número está creciendo aceleradamente. La protesta es el resultado de uan legítima indignación frente a un gobierno que salva a los más ricos que cada vez se hacen más ricos, en lugar de castigarlos por sus abusos, excesos y errores. Fallos que están dando lugar a que las desigualdades socioeconómicas se hagan más grandes en un país que se preciaba de tener una enorme clase media y un pequeño grupo de pobres no tan pobres si se les comparaba con los de otros países. Pero la lógica capitalista se está acabando de imponer aun al interior del país más poderoso del mundo. Y están saliendo a la vista de todos, que la explotación del trabajador, es igual o peor que en los demás países del mundo. Que la protección a los ricos es también la misma que en cualquier otra parte del mundo occiental, malamente llamado libre. Y que la venración casí religiosa a la clase media y su manera de vivir no ha sido sino puro discurso vacío. La crisis inmobliaria norteamericana, abrió las ventanas para que cualquiera que se asome se de cuenta que Estados Unidos en su interior, sufre los mismos males y contradicciones que cualquier otro país capitalista, y que a la hora de la verdad, de los dificultades, la supuesta democracia americana, se puede doblar en favor de los más poderosos sin que le importe los millones de clasemedieros y pobres que serán afectados  negativamente.   La pantalla que ocultaba la cruda realidad se ha desgarrado, y si bien el nvel de vida de los norteamericanos es muy superior al de cualquier país de América Latina y muchos europeos, eso no significa que también allí prive la injusticia que beneficia a unos pocos a costa de la mayoría. Tal vez, esta crisis inmobiliaria sea ya una clara señal de que el american dream is over, es decir, que el sueño americano ya está llegando a su fin. Y con eso el fin de una democracia que se idealizó tanto como la manera de vida norteamericana y las libertades civiles que hoy se ven atacadas brutalmente con el fin de defender a los ricos y poderosos. En el país de la libertad, de la clase media, del cristianismo protestante, de la democracia, las libertades civiles, poíticas y económicas se están debilitando peligrosamente y a su gobierno toca tomar las medidas para defender a las mayorías del egoísmo, la mesquindad y los privilegios de unos pocos enriquecidos a costas del pueblo y con la complasencia del Estado. Esa clase media tan marcadamente conservadora paradójicamente, hoy puede convertirse en agente del cambio para por lo menos atenuar los negativos efectos de los excesos de una clase rica bastante poco solidaria para con su propia sociedad.