jueves, 12 de abril de 2012
Vicente Fox le apuesta a Enrique Peña Nieto
El expresidente Vicente Fox, declaró recientemente que sólo un milagro podría evitar que Enrique Peña Nieto, abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), gane las elecciones presidenciales del primero julio de este año. Es una declaración que golpea a la candidata panista Josefina Vázquea Mota y al propio presidente Felipe Calderón. No se trata de una declaración inocente. pese a las continuas imprudencia de Don Chente. Este no es el caso, se trata de una declaración que es claramente intencionada en la que se explicita los conflictos internos del partido blanquiazul y el hecho de que el expresidente no sólo sigue actuando en la política sino que tiene una agenda propia que no coincide con la del partido que lo llevó al poder. Fox demuestra que en política no hay lealtades ni fidelidades que valgan, y que si se trata de proteger los propios intereses hay que apostarle al presunto ganador sea del partido que fuere. Además una vez más sale a la luz la mala relación que existe entre el expresidente y su sucesor. Hay que recordar que el expresidente Fox le pidió su renuncia a Calderón cuando este último era su secretario de energía. En estas condiciones, en el momento en que la candidata Josefina Vázquez Mota dió el golpe de timón, con el que se alineó con Don Felipe, las declaraciones de Vicente Fox son un verdadero balde de agua helada que ayudan a que su candidatura se hunda aun más. Queda claro que la apuesta de Fox es con Enrique Peña Nieto, y que las supuestas simpatías que tiene por Doña Josefina, si es que realmente existen, no cuentan a la hora del cálculo político pragmático. Tampoco parece contar mucho el hecho de que fue a través del Partido Acción Nacional que Fox pudo llegar a la presidencia de la República. Pragmatismo puro y descarnado.
martes, 10 de abril de 2012
El golpe de timón de Josefina Vazquez Mota
El asado fin de semana, de alguna manera queriendo emular una resurrección, Josefina Vázquez Mota, candidata a la presidencia de la República por el partido Accción nacional, decidió dar lo que ella misma denominó un "golpe de timón" con el fin de consolidar su campaña. Desafortunadamente, ese giro de timón fue en el sentido de acercarse al grupo de Felipe Calderón. Y es desafortunado, no sólo por la inclusión en su equipo de campaña, de personajes claramente perdedores como Santiago Creel o el Sr, Cordero, o Juan Molinar Horcacitas, garantía de incapacidad comprobada, sino porque Vázquez Mota se monta sobre el dudoso y cuestionable prestigio de Felipe Calderón hoy manchado por la sangre de no menos de 50 mil mexicanos, la ineficiencia y la corrupción. Así las cosas, queda claro que Doña Josefina, no hárá otra cosa que seguir los pasos del Sr. Calderón. Y al hacerlo no sólo se seguirá la misma estrategia de combate a la delincuencia organizada y el narcotráfico, sino que en todos los ámbitos de la vida pública nacional continuará el deterioro, y la política de beneficiar únicamente a los privilegiados del país, que simpatizan con el régimen barbárico calderonista, que de humanista no tiene nada más que el membrete autoimpuesto, pues no hay hechos que lo avalen.
El golpe de timón, no significa sino alinearse con el cuestionable proyecto de la ultra derecha mexicana e internacional. De ahí que la Sra. Vázquez Mota haya sido tan mal recibida en Tres Marías cuando pretendió un falaz acercamiento con el pueblo, o que a mitad de su toma de protesta como candidata panista la gente se haya ido del estadio azul en que se organizó el evento. El golpe de timón no ha sido sino la confirmación de lo que ya sabíamos, la postura conservadora de la Sra. Vázquez Mota y su clara cercanía con Felipe Calderón, uno de los más oscuros personajes de la sociedad mexicana.
Así que poco o nada hay que esperar de Doña Josefina, salvo, tal vez 6 años más de lo mismo, es decir de descomposición y putrefacción de la sociedad mexicana promovida desde el poder público por ella.
El golpe de timón, no significa sino alinearse con el cuestionable proyecto de la ultra derecha mexicana e internacional. De ahí que la Sra. Vázquez Mota haya sido tan mal recibida en Tres Marías cuando pretendió un falaz acercamiento con el pueblo, o que a mitad de su toma de protesta como candidata panista la gente se haya ido del estadio azul en que se organizó el evento. El golpe de timón no ha sido sino la confirmación de lo que ya sabíamos, la postura conservadora de la Sra. Vázquez Mota y su clara cercanía con Felipe Calderón, uno de los más oscuros personajes de la sociedad mexicana.
Así que poco o nada hay que esperar de Doña Josefina, salvo, tal vez 6 años más de lo mismo, es decir de descomposición y putrefacción de la sociedad mexicana promovida desde el poder público por ella.
domingo, 8 de abril de 2012
El prolema educativo mexicano
Sin duda un problema fundamental del México contemporáneo es su educación. La educación mexicana es de mala calidad y por añadidura s encuentra desconectada del mundo económico y de otros ámbitos de la realidad mexicana. No hay en México un proyecto educativo integral que vea de manera conjunta la educación, desde sus niveles básicos hasta el posgrado. Y también que considere las diferencias regionales que existen en el país, entre lo urbano y lo rural, entre lo industrial, lo agricola y los servicios. Sólo así es posible elevar los niveles educativos y vincular la educación con los demás ámbitos de la vida social, política y económica. Por otra parte, la educación no puede dejar de lado la cuestión ética. Ese ha sido un gran error cuyas consecuencias hoy vivimos drámaticamente, por ejemplo, con la violencia que se vive en la sociedad. La pérdida de valores, la confusón entre lo bueno y lo malo, es tan importante como salir de la universidad y no encontrar un trabajo digno y bien remunerado. En este sentido hay que recuperar el valor del patriotismo. No se puede construir un país, una comunidad, sin lealtad y un sentido de pertenencia. No se trata de fomentar el odio a lo extraño y diferente, tampoco de encerrarse y aislarse del mundo, pero si de participar en la comunidad de naciones, con un sentido de identidad propio, que permita sacar ventaja de las relaciones políticas, económicas y culturales con las demás naciones.
Para ello hay que hacer equipo entre autoridades ejecutivas, legisladores, maestros y profesores, las instituciones educativas y la sociedad, para diseñar y ejecutar políticas educativas acordes a las necesidades de la nación y las del ciudadano en lo particular. México no se puede dar el lujo de producir doctores, maestros, licenciados, técnicos profesionales, que se acaben dedicando a la economía informal o emigren a otros países por la falta de oportunidades. Al parejo con los grandes cambios necesarios al sistema educativo, también hay que crear en el sector económico y laboral, las oportunidades reales de crear empresas, cooperativas, asociaciones y sociedaes civiles y demás formas de organización, que den empleos adecuados para los profesionales que egresan de las universidades y escuelas técnicas y artísticas. Hay que activar no sólo el crecimiento económico sino promover el desarrollo de la sociedad.
El problema educativo es muy complejo, pero es urgente atenderlo para bien del país, para lograr mayor competitividad internacional, pero sobre todo para satisfacer las necesidaes y aspiraciones del pueblo mexicano.
Para ello hay que hacer equipo entre autoridades ejecutivas, legisladores, maestros y profesores, las instituciones educativas y la sociedad, para diseñar y ejecutar políticas educativas acordes a las necesidades de la nación y las del ciudadano en lo particular. México no se puede dar el lujo de producir doctores, maestros, licenciados, técnicos profesionales, que se acaben dedicando a la economía informal o emigren a otros países por la falta de oportunidades. Al parejo con los grandes cambios necesarios al sistema educativo, también hay que crear en el sector económico y laboral, las oportunidades reales de crear empresas, cooperativas, asociaciones y sociedaes civiles y demás formas de organización, que den empleos adecuados para los profesionales que egresan de las universidades y escuelas técnicas y artísticas. Hay que activar no sólo el crecimiento económico sino promover el desarrollo de la sociedad.
El problema educativo es muy complejo, pero es urgente atenderlo para bien del país, para lograr mayor competitividad internacional, pero sobre todo para satisfacer las necesidaes y aspiraciones del pueblo mexicano.
sábado, 7 de abril de 2012
De la democracia representativa a la participativa
para nadie es noticia que la democracia como la conocemos actualmente es un rotundo fracaso. Especialmente en los países del llamado tercer mundo. Las causas son múltiples, desde la falta de educción cívica democrática, hasta la inexistencia de mecanismos institucionalizados para llevar a la práctica dicha democracia. También debido a que la democracia, como sistema político, se ha quedado estancada en una posición más bien pasiva y conservadora que ha impedido su evolución y progreso.
La deocracia se ha reducido a unos cuantos países y a los grupos medios y clases altas de dichas naciones.
En el momento actual, existe pues una necesidad de pasar de la democracia formal y representativa, a una democracia participativa, en que la ciudadanía no sólo delegue en los funcionarios del poder ejecutivo y en los legisladores, la toma de decisiones y la aplicación de políticas públicas, sino que, de alguna forma deba participar en la toma de decisiones. Es cierto que el gobieno no puede consultar sobre cada medida que va a tomar a la población, pero si es posible que en los casos en donde las decisiones son especialmente importantes, se consulte al ciudadano, para que sea él el que decida que se debe hacer. para ello existen las cosultas, los plebiscitos, los referendums y las votaciones. Se trata de una democracia en la que no sólo se consulta la opinión pública para ver cual es el pensamiento predominante, sino que se escucha su mandato popular, -aunque no sea del gusto de la clase política-, y éste tiene un carácter vinculante, es decir, de obligatoriedad de su cumplimiento por parte de gobernantes, administradores y legiladores. para que tal cosa suceda, es necesario que el gobierno presente a la ciudadanía sus proyectos, planes y programas con sus virtudes, sino también con sus pros y contras, y que sea el individuo, bien informado quien decida. Y decimos bien informado, no bien manipulado por la propaganda y la mercadotecnia política. El gobieno debe presentar de manera objetiva y clara lo que pretende hacer, cuál es la finalidad de sus acciones, así como los costos (políticos, económicos y sociales) que están implicados en las acciones por realizar. Gran parte de la defensa de la nación pasa por la parte de una ciudadanía cada vez más consciente de la situación del país tanto interna como externa. Y de las psibilidades y alternativas de acción vaibles a ese respecto.
No se puede seguir considerando la democracia como asunto de unos cuantos que se ejerce a discreción de quienes ocupan las cúpulas del poder. Un marco normativo debe establecerse para reglamentar en que casos y situaciones, el gobierno no puede actuar sin el avál directo de la decisión popular, y en cuales si puede hacerlo pues se le ha delegado la autoridad para hacerlo.Ya hemos visto muchos casos prácticos en donde la delegación en supuestos representantes ha acabado siendo contraproducente para el ciudadano común. La política de combate a la delicnuencia organizada y el narcotráfico es un buen ejemplo. El presidente de la República con su intransigente y fallida estrategia ha mandado en el mejor de los casos ha 50 mil mexicanos a la muerte, la desparición, la tortura, en eel pero se habla de más de 150 mil, es decir, el triple. Casos como este no deben ni pueden volver a repetirse. El ciudadno debe decidir directamente al respecto y debe poder revocar su mandato si así lo cree necesrio y oportuno, y no esperar 6 años, a que temine la administración del presidente en turno, para cambiar las cosas. El ciudadano debe en todo momento poder revocar el mandato y destituir a sus gobernantes, y elegir a nuevos que si cumplan con lo que se les ha ordenado.
La deocracia se ha reducido a unos cuantos países y a los grupos medios y clases altas de dichas naciones.
En el momento actual, existe pues una necesidad de pasar de la democracia formal y representativa, a una democracia participativa, en que la ciudadanía no sólo delegue en los funcionarios del poder ejecutivo y en los legisladores, la toma de decisiones y la aplicación de políticas públicas, sino que, de alguna forma deba participar en la toma de decisiones. Es cierto que el gobieno no puede consultar sobre cada medida que va a tomar a la población, pero si es posible que en los casos en donde las decisiones son especialmente importantes, se consulte al ciudadano, para que sea él el que decida que se debe hacer. para ello existen las cosultas, los plebiscitos, los referendums y las votaciones. Se trata de una democracia en la que no sólo se consulta la opinión pública para ver cual es el pensamiento predominante, sino que se escucha su mandato popular, -aunque no sea del gusto de la clase política-, y éste tiene un carácter vinculante, es decir, de obligatoriedad de su cumplimiento por parte de gobernantes, administradores y legiladores. para que tal cosa suceda, es necesario que el gobierno presente a la ciudadanía sus proyectos, planes y programas con sus virtudes, sino también con sus pros y contras, y que sea el individuo, bien informado quien decida. Y decimos bien informado, no bien manipulado por la propaganda y la mercadotecnia política. El gobieno debe presentar de manera objetiva y clara lo que pretende hacer, cuál es la finalidad de sus acciones, así como los costos (políticos, económicos y sociales) que están implicados en las acciones por realizar. Gran parte de la defensa de la nación pasa por la parte de una ciudadanía cada vez más consciente de la situación del país tanto interna como externa. Y de las psibilidades y alternativas de acción vaibles a ese respecto.
No se puede seguir considerando la democracia como asunto de unos cuantos que se ejerce a discreción de quienes ocupan las cúpulas del poder. Un marco normativo debe establecerse para reglamentar en que casos y situaciones, el gobierno no puede actuar sin el avál directo de la decisión popular, y en cuales si puede hacerlo pues se le ha delegado la autoridad para hacerlo.Ya hemos visto muchos casos prácticos en donde la delegación en supuestos representantes ha acabado siendo contraproducente para el ciudadano común. La política de combate a la delicnuencia organizada y el narcotráfico es un buen ejemplo. El presidente de la República con su intransigente y fallida estrategia ha mandado en el mejor de los casos ha 50 mil mexicanos a la muerte, la desparición, la tortura, en eel pero se habla de más de 150 mil, es decir, el triple. Casos como este no deben ni pueden volver a repetirse. El ciudadno debe decidir directamente al respecto y debe poder revocar su mandato si así lo cree necesrio y oportuno, y no esperar 6 años, a que temine la administración del presidente en turno, para cambiar las cosas. El ciudadano debe en todo momento poder revocar el mandato y destituir a sus gobernantes, y elegir a nuevos que si cumplan con lo que se les ha ordenado.
La guerra de los dioses, Jahveh contra mamón
En las últimas semanas, y más precisamente esta semana santa, he tenido la oportunidad de darme cuenta que estamos en medio de una verdadera guerra entre el dios judeocrsitiano y el dios mamón, es decir, el dinero. Dicho en palabras más actuales, el capitalismo. Esta guerra parece irla perdiendo claramente el cristianismo, baste ver los templos semi vacíos y ahora, en plena semana santa, el predominio de los intereses mercantiles, del consumismo y el hedonismo y lo turístico, por sobre lo religioso. El pasado jueves santo y no menos el día de ayer, el centro de la ciudad de México, se encontraba atiborrado de personas y autos. Todas las tiendas abiertas y los comercios haciendo sus negocios en días, que cuando yo era niño, eran "días de guardar", de visitar templos, de meditar sobre nuestras propias vidas, y la importancia y trascendencia de la muerte y resurrección de Cristo en nuestras vidas. Pero hoy no es así, primero es ir a la playa -por artificial que sea- a comer, a la disco, a los grandes centros comerciales, a divertirse, a obtener placer y satisfacción. El dios que dio su vida por cada ser humano va quedando en el olvido, salvo cuando se convierte también en mercancía y en fetiche. El dios mamón afirma y reafirma su poder convocando a millones de seres humanos para que consuman cualquier clase de productos, para que a manera de ofrenda a él, gasten su poco dinero, aún el que no tienen y para que, posteriormente, sufran, también a nombre de él, la resaca de las deudas, del hambre, de la desesperación, de la angustia, justos castigos a la irracionalidad consumista humana.
Lo bueno es que este dios, don dinero, al poco tiempo nos ofrecerá una nueva oportunidad para el goce y satisfacción mediante el consumo inmoderado de lo que sea. Y el ciclo de felicidad sufrimiento se repetirá una vez más. Es frente a este dios, que Jehovah lleva todas las de perder. No es porque sus fieles se cambien de denominación religiosa, es porque han optado por esa nueva religión secular que les ofrece mamón, donde todo es alegría, colores llamativos, luces brillantes, moda, prestigio, glamour, detrás de los cuales se oculta disfrazada la miseria humana. Específicamente el catolicismo no pierde fieles porque se vayan a las iglesias protestantes, pentecostales o evangélicas, o se vayan al Islam, sino porque se adhieren fervorosos al capitalismo, a su fantasía, a su magia envaucadora de almas. Su fe, no es ya Cristo resucitado, sino el dinero que nunca muere. Su esperanza no es el mesías salvador y peronador que ofrece vida eterna, sino el mesías del aquí y el ahora, del consumo superfluo y banal de objetos materiales fetichizados. El dios de la satisfacción inmediata, del gozo y el hedonismo, de la diversión y el etretenimiento. El dios de la amargura cuando no se tiene para cosumir, para estar a la moda, para mostar status y adquirir prestigio.
Lo bueno es que este dios, don dinero, al poco tiempo nos ofrecerá una nueva oportunidad para el goce y satisfacción mediante el consumo inmoderado de lo que sea. Y el ciclo de felicidad sufrimiento se repetirá una vez más. Es frente a este dios, que Jehovah lleva todas las de perder. No es porque sus fieles se cambien de denominación religiosa, es porque han optado por esa nueva religión secular que les ofrece mamón, donde todo es alegría, colores llamativos, luces brillantes, moda, prestigio, glamour, detrás de los cuales se oculta disfrazada la miseria humana. Específicamente el catolicismo no pierde fieles porque se vayan a las iglesias protestantes, pentecostales o evangélicas, o se vayan al Islam, sino porque se adhieren fervorosos al capitalismo, a su fantasía, a su magia envaucadora de almas. Su fe, no es ya Cristo resucitado, sino el dinero que nunca muere. Su esperanza no es el mesías salvador y peronador que ofrece vida eterna, sino el mesías del aquí y el ahora, del consumo superfluo y banal de objetos materiales fetichizados. El dios de la satisfacción inmediata, del gozo y el hedonismo, de la diversión y el etretenimiento. El dios de la amargura cuando no se tiene para cosumir, para estar a la moda, para mostar status y adquirir prestigio.
miércoles, 4 de abril de 2012
¿Valor único absoluto o conjunto de valores?
Muchas veces, las Iglesias, los partidos políticos, los ideólogos nos hablan de valores absolutos y supremos, que hay que seguir y respetar, así se habla del amor, la vida, la patria, la libertad, etc.
Pero si uno pone atención a lo que sucede en la vida real, se descubre que tales valores ni son supremos ni son absolutos, y que si uno desea ponerlos en práctica en la vida cotidiana, dichos valores no funcionan si no van acompañados de otros valores que los complementan y son igualmente importantes. De los años 60's para acá en México y muchas otras partes del mundo, se impuso el valor de la libertad, pero para poder ejercer dicho valor pronto descubrimos que forzosamente iba acompañado de otros valores como la responsabilidad, la solidaridad, la vida, el amor, la razón, sino la libertad bien podía caer en una nueva forma de prisión o de atadura. No se si es porque persistimos en encontrar verdades últimas, o elementos únicos básicos, pero aun ahora después de muchos siglos, persistimos en el mismo error. Tal vez nos iría mejor como humanidad, si en lugar de pensar en un dios único, en un valor supremo, en un elemento o materia primigenia, pensáramos que hay un conjunto de elementos, principios o valores básicos y elementales. Sí, así en plural. Así nos quitaríamos ese afán por el absolutismo de las ideas, los principios o lo valores. Absolutismo que es negativo en el sentido de reducir y simplificar el entendimiento de la realidad y de como podríamos transformarla para bien de la humanidad. Esa idea de elementos únicos que surgió con los presocráticos, con Tales de Mileto quien atribuía el origen de todas las cosas al agua, Anaxímenes que sostenía que todo se originaba en el aire o niebla, o Anaximandro que consideraba que todo cuanto existe tenía su origen en una sustancia indefinida. Y desde la religión tenemos la idea judeocristiana y musulmana de un Dios único, creador de todo cuanto existe (idea que comparte con la religión Guaraní). Pero la pregunta es, ¿qué tal si las cosas no han sido así y desde el principio ha existido la pluralidad? esta idea nos parece mucho más posible a los ojos de la realidad presente en donde todo tiende a multiplicarse y diversificarse ampliamente, el mejor caso la tecnología, pero también encontramos dicho fenómeno en las religiones mismas, o las escuelas filosóficas o las teorías sociales. Así, partiendo de la hipótesis de la pluralidad de origen y de la diversificación de las cosas, tal vez pudiéramos llegar a una comprensión más amplia de nuestro mundo, de la naturaleza, realidad de las sociedades humanas, y con ello a una mayor tolerancia a la diferencia socicocultural, racial, económica o política. Y con ello, a una vida más armónica entre los hombres y de estos con el resto de la naturaleza existente. Tal vez sea el momento de desechar el viejo paradigma de la unicidad de las cosas, los elementos, la humanidad, la ciencia o la filosofía y de Dios mismo. El mundo de hoy parece necesitar de una visión más amplia que permita captar y aceptar la multiplicidad reinante en todos los órdenes de la vida, pues todo intento de unificar sea la economía, los regímenes políticos, las ideas filosóficas las teorías sociales, así como el concepto de dios, parece estar destinado irremediablemente al fracaso. Desde esta perspectiva, también tendríamos que darnos cuenta que no podemos reducir la ética o la moral a un sólo valor absoluto, sino a ver ese valor en relación estrecha con otros valores equivalentes.
Pero si uno pone atención a lo que sucede en la vida real, se descubre que tales valores ni son supremos ni son absolutos, y que si uno desea ponerlos en práctica en la vida cotidiana, dichos valores no funcionan si no van acompañados de otros valores que los complementan y son igualmente importantes. De los años 60's para acá en México y muchas otras partes del mundo, se impuso el valor de la libertad, pero para poder ejercer dicho valor pronto descubrimos que forzosamente iba acompañado de otros valores como la responsabilidad, la solidaridad, la vida, el amor, la razón, sino la libertad bien podía caer en una nueva forma de prisión o de atadura. No se si es porque persistimos en encontrar verdades últimas, o elementos únicos básicos, pero aun ahora después de muchos siglos, persistimos en el mismo error. Tal vez nos iría mejor como humanidad, si en lugar de pensar en un dios único, en un valor supremo, en un elemento o materia primigenia, pensáramos que hay un conjunto de elementos, principios o valores básicos y elementales. Sí, así en plural. Así nos quitaríamos ese afán por el absolutismo de las ideas, los principios o lo valores. Absolutismo que es negativo en el sentido de reducir y simplificar el entendimiento de la realidad y de como podríamos transformarla para bien de la humanidad. Esa idea de elementos únicos que surgió con los presocráticos, con Tales de Mileto quien atribuía el origen de todas las cosas al agua, Anaxímenes que sostenía que todo se originaba en el aire o niebla, o Anaximandro que consideraba que todo cuanto existe tenía su origen en una sustancia indefinida. Y desde la religión tenemos la idea judeocristiana y musulmana de un Dios único, creador de todo cuanto existe (idea que comparte con la religión Guaraní). Pero la pregunta es, ¿qué tal si las cosas no han sido así y desde el principio ha existido la pluralidad? esta idea nos parece mucho más posible a los ojos de la realidad presente en donde todo tiende a multiplicarse y diversificarse ampliamente, el mejor caso la tecnología, pero también encontramos dicho fenómeno en las religiones mismas, o las escuelas filosóficas o las teorías sociales. Así, partiendo de la hipótesis de la pluralidad de origen y de la diversificación de las cosas, tal vez pudiéramos llegar a una comprensión más amplia de nuestro mundo, de la naturaleza, realidad de las sociedades humanas, y con ello a una mayor tolerancia a la diferencia socicocultural, racial, económica o política. Y con ello, a una vida más armónica entre los hombres y de estos con el resto de la naturaleza existente. Tal vez sea el momento de desechar el viejo paradigma de la unicidad de las cosas, los elementos, la humanidad, la ciencia o la filosofía y de Dios mismo. El mundo de hoy parece necesitar de una visión más amplia que permita captar y aceptar la multiplicidad reinante en todos los órdenes de la vida, pues todo intento de unificar sea la economía, los regímenes políticos, las ideas filosóficas las teorías sociales, así como el concepto de dios, parece estar destinado irremediablemente al fracaso. Desde esta perspectiva, también tendríamos que darnos cuenta que no podemos reducir la ética o la moral a un sólo valor absoluto, sino a ver ese valor en relación estrecha con otros valores equivalentes.
lunes, 2 de abril de 2012
¿Privatizar Pemex y las cárceles?
Gabriel Quadri, candidato de último minuto del partido Nueva Alianza, supuestamente "propiedad" de la profesora Elba Esther Gordillo, propuso la privatización de Pemex y después la privatización de las cárceles excepción hecha de las de alta seguridad. El problema que enfrentan ese tipo de propuestas es que creen ilusoriamente que porque la iniciativa privada maneja tal o cual cosa, la que sea, las cosas funcinarán mejor. Lá práctica real ha dmostrado que eso no es necesariamente cierto. Ahí está el caso de Mexicana de Aviación como un buen ejemplo. De lo que hay ocuparse en principio es de definir que es lo que corresponde hacer al gobierno y que le toca al sector empresarial. Y hay que dejar claro que lo público no puede ser privatizado así no más porque sí, por una mera cuestión ideoógica, o porque no se piensa en algo mejor que hacer y se recurre a que el impoluto sector empresarial salve a la patria. Quadri no parece entender que al privatizar ya sea Pemex o las cárceles, se beneficia sólo a un sector de la sociedad y no a la sociedad en su conjunto. Que se privatice tal o cual organización o empresa, significa beneficio para los que la compran, que con legímo afán de lucro querran obtener ganacias de su compra, pero no significa que la sociedad se verá beneficiada. El asunto de las cárceles es un asunto público, de seguridad nacional interna, por o tanto debe ser el Estado, a través del gobierno en sus instancias correspondientes, quien debe hacerse cargo de ese asunto, no lso empresarios, máxime que lo más seguro es que, en nuesto caso mexicano, dichos empresarios serían extranjeros. Algo muy similar se puede decir de Pemex, cuyos principales problemas gira en torno a una administración eficiente, su modenización tecnológica, y el combate a la corrupción interna. Cuestiones que el sector empresarial difícilmente podría resolver, máxime siendo extranjero. ntonces, de lo que si se trata es de eficientar y modenizar la administración pública y no ceder a la tentación bueguesa de privatizar todo. Estamos muy lejos de que la sociedad pueda sobrevivir sin el Estado, por lo tanto, hablar de su minimización o eliminación no es más que, en el mejor de los casos, inocencia, ingenuidad y buena fe.
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