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miércoles, 4 de abril de 2012

¿Valor único absoluto o conjunto de valores?

Muchas veces, las Iglesias, los partidos políticos, los ideólogos nos hablan de valores absolutos y supremos, que hay que seguir y respetar, así se habla del amor, la vida, la patria, la libertad, etc.
Pero si uno pone atención a lo que sucede en la vida real, se descubre que tales valores ni son supremos  ni son absolutos, y que si uno desea ponerlos en práctica en la vida cotidiana, dichos valores no funcionan si no van acompañados de otros valores que los complementan y son igualmente importantes. De los años 60's para acá en México y muchas otras partes del mundo, se impuso el valor de la libertad, pero para poder ejercer dicho valor pronto descubrimos que forzosamente iba acompañado de otros valores como la responsabilidad, la solidaridad, la vida, el amor, la razón, sino la libertad bien podía caer en una nueva forma de prisión o de atadura. No se si es porque persistimos en encontrar verdades últimas, o elementos únicos básicos, pero aun ahora después de muchos siglos, persistimos en el mismo error. Tal vez nos iría mejor como humanidad, si en lugar de pensar en un dios único, en un valor supremo, en un elemento o materia primigenia, pensáramos que hay un conjunto de elementos, principios o valores básicos y elementales. Sí, así en plural. Así nos quitaríamos ese afán por el absolutismo de las ideas, los principios o lo valores. Absolutismo que es negativo en el sentido de reducir y simplificar el entendimiento de la realidad y de como podríamos transformarla para bien de la humanidad. Esa idea de elementos únicos que surgió con los presocráticos,  con Tales de Mileto quien atribuía el origen de todas las cosas al agua, Anaxímenes que sostenía que todo se originaba en el aire o niebla, o Anaximandro que consideraba que todo cuanto existe tenía su origen en una sustancia indefinida. Y desde la religión tenemos la idea judeocristiana y musulmana de un Dios único, creador de todo cuanto existe (idea que comparte con la religión Guaraní). Pero la pregunta es, ¿qué tal si las cosas no han sido así y desde el principio ha existido la pluralidad?  esta idea nos parece mucho más posible a los ojos de la realidad presente en donde todo tiende a multiplicarse y diversificarse ampliamente, el mejor caso la tecnología, pero también  encontramos dicho fenómeno en las religiones mismas, o las escuelas filosóficas o las teorías sociales. Así, partiendo de la hipótesis de la pluralidad de origen y de la diversificación de las cosas, tal vez pudiéramos llegar a una comprensión más amplia de nuestro mundo, de la naturaleza, realidad de las sociedades humanas, y con ello a una mayor tolerancia a la diferencia socicocultural, racial, económica o política. Y con ello, a una vida más armónica entre los hombres y de estos con el resto de la naturaleza existente.  Tal vez sea el momento de desechar el viejo paradigma de la unicidad de las cosas, los elementos, la humanidad, la ciencia o la filosofía  y de Dios mismo. El mundo de hoy parece necesitar de una visión más amplia que permita captar y aceptar la multiplicidad reinante en todos los órdenes de la vida, pues todo intento de unificar sea la economía, los regímenes políticos, las ideas filosóficas las teorías sociales, así como el concepto de dios, parece estar destinado irremediablemente al fracaso. Desde esta perspectiva, también tendríamos que darnos cuenta que no podemos reducir la ética o la moral a un sólo valor absoluto, sino a ver ese valor en relación estrecha con otros valores equivalentes. 

martes, 17 de enero de 2012

Apoyo a los Rarámuris

Desde el día de ayer se empezó a desmentir la noticia del suicidio de 50 indígenas rarámuris por parte de las auoridades del gobierno del estado de Chihuahua, así como por personas que trabajan en la sierra Tatahumara ayudándolos de muy diversas formas. Más allá de si la noticia fue falsa, logró un fuerte impacto en la opinión pública, llamando la atención sobre las terriblemente dolorosas condiciones en que viven los indígenas de aquella zona del norte del país, desde tiempos inmemoriales. Condiciones que se han visto agravadas por la incursión de narcotraficantes que buscan por aquella parte del territorio, lugares adecuados para la siembra de droga, y que amenazan a los indígenas hasta con la muerte si no cooperan con ellos trabajanddo la tierra o por lo menos les rentan sus tierras a precios mjucho muy bajos.
A sabiendas de que esto puede ser un asunto al que no se le preste atención sino por unos cuantos días, por lo menos en estos momentos se ha apresurado la llegada de ayuda de parte de particulares y del gobierno de la ciudad de México, no así hasta ahora por partede del gobierno federal, que curiosamente si donó 9 millones de pesos (o dólares) cuando el terremoto de Haití, pero que no puede dar un peso en favor de los que sufren una tragedia igual o pero en nuestro propio territorio nacional.
Esperemos que la ayuda siga fluyendo en beneficio de esos hermanos mexicanos que están padeciendo una de las peores desgracias, debido a la sequía, el intenso frio y a la incursión de las bandas de narcotraficantes. Hace falta más solidaridad, más trabajo, más apoyo para lograr que los Rarámuris puedan vivir con la dignidad propia que correspode a todo ser humano, por el simple hecho de serlo, independientemente de sus ideas religiosas, su étnia, su color de piel o cualquier otra factor discriminatorio.  Ciertamente ayudarlos es ayudarnos a hacer una patria más justa y equitativa y es ayudarnos a llevar a la práctica de muchos valores que confesamos sólo de dientes para afuera.