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domingo, 8 de abril de 2012

El prolema educativo mexicano

Sin duda un problema fundamental del México contemporáneo es su educación. La educación mexicana es de mala calidad y por añadidura s encuentra desconectada del mundo económico y de otros ámbitos de la realidad mexicana. No hay en México un proyecto educativo integral que vea de manera conjunta la educación, desde sus niveles básicos hasta el posgrado. Y también que considere las diferencias regionales que existen en el país, entre lo urbano y lo rural, entre lo industrial, lo agricola y los servicios. Sólo así es posible elevar los niveles educativos y vincular la educación con los demás ámbitos de la vida social, política y económica.  Por otra parte, la educación no puede dejar de lado la cuestión ética. Ese ha sido un gran error cuyas consecuencias hoy vivimos drámaticamente, por ejemplo, con la violencia que se vive en la sociedad. La pérdida de valores, la confusón entre lo bueno y lo malo, es tan importante como salir de la universidad y no encontrar un trabajo digno y bien remunerado. En este sentido hay que recuperar el valor del patriotismo. No se puede construir un país, una comunidad, sin lealtad y un sentido de pertenencia. No se trata de fomentar el odio a lo extraño y diferente, tampoco de encerrarse y aislarse del mundo, pero si de participar en la comunidad de naciones, con un sentido de identidad propio, que permita sacar ventaja de las relaciones políticas, económicas y culturales con las demás naciones.
Para ello hay que hacer equipo entre autoridades ejecutivas, legisladores, maestros y profesores, las instituciones educativas y la sociedad, para diseñar y ejecutar políticas educativas acordes a las necesidades  de la nación y las del ciudadano en lo particular. México no se puede dar el lujo de producir doctores, maestros, licenciados, técnicos profesionales, que se acaben dedicando a la economía informal o emigren a otros países por la falta de oportunidades. Al parejo con los grandes cambios necesarios al sistema educativo, también hay que crear en el sector económico y laboral, las oportunidades reales de crear empresas, cooperativas, asociaciones y sociedaes civiles y demás formas de organización, que den empleos adecuados para los profesionales que egresan de las universidades y escuelas técnicas y artísticas.  Hay que activar no sólo el crecimiento económico sino promover el desarrollo de la sociedad.
El problema educativo es muy complejo, pero es urgente atenderlo para bien del país, para lograr mayor competitividad internacional, pero sobre todo para satisfacer las necesidaes y aspiraciones del pueblo mexicano. 

miércoles, 11 de enero de 2012

El capitalismo como dictadura supranacional, a las puertas de una nueva edad media

Los acontecimientos de Grecia, Italia y España en que la crisis económica forzó cambios de gobierno y la imposición al puebo a severas medidas de austeridad gubernamental, aumento de impuestos, reducciones de ingreso y prestaciones, medias todas ellas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial, nos hablan de que el sistema económica capitalista ha entrado en una nueva etapa de concentración y centralización del poder económico aen manos de las dos instituciones señaladas. Instituciones que se han convertido en verdadeos dictadores autoritarios con el poder de imponer gobernantes y políticas económicas a los países del mal llamado mundo libre. El capitalismo ha entrado en una fase crítica, pues ha perdido su carácter democrático, revelandose como un sistema autoritario, dictatorial, absolutista, es decir, antidemocrático. Especialmente duro es le golpe propinado por el FMI y elBM a Grecia, no porque sea un país económicamente poderoso, sino por ser la cuna de la cultura occidental en general y de la democracia en particular. Es un hecho que puede pasar inadvertido para la gran mayoría, pero que es profundamente significativo, que anuncia la llegada de malos tiempos para las libertades económicas, políticas y sociales de los individuos, así como para la autonomía y la soberanía de las naciones de occidente. La conversión de un sistema económico que pretendía generar libertades económicas para todos, igualdad de oportunidades, bienestar y prosperidad a una dictadura supranacional no es nada de los que nos podamos alegrar, especialmente en los países del tercer mundo. Habiendo sido derrotadas la libertad y la democracia, pocas esperanzas quedan de que haya bienestar y prosperidad para millones de ciudanos en el mundo. Estamos a las puertas de una nueva etapa oscurantista, a una nueva edad media globalizada bajo el comando de dos instituciones de muy dudosa honradez y ética, que pueden acentuar aun más las diferencias entre los pocos que acaparan la riqueza y los muchos que carecen de ella hasta niveles terriblemente insultantes que degradan la condición humana a lo infrahumano. Se necesita pues de un nuevo orden económico mundial que genere condiciones de equidad en la producción y la distribución de la riqueza,  a la par de un consumo menos compulsivo. Y a lo que debemos sumar una protección del medio ambiente y un uso racional de los recursos naturales. Es decir, una trasnformación de fondo en lo económico hacia un nuevo sistema en el que, por cierto, ni el FMI ni el BM e instituciones similares, tengan cabida.