lunes, 13 de mayo de 2013
Civilidad y convivencia social
En este espacio hemos hablado ya varias veces del problema de la falta civilidad, un problema que se va haciendo más y más grande, y que se manifiesta en los movimientos de protesta y contstatario, pero también en los comportamientos del aparato gubernamental del Estado. Esto es, porque es un problema de la sociedad y nuestra cultura y no específico del gobierno o de tal o cual grupo o movimiento social. Y este problema de la falta de civilidad nos afecta a todos negativamente, pue sse expresa en el mundo de la vida familiar, en el ámbito de los negocios, en la política, en la escuela e incluso en el campo religioso. Esta falta de civilidad se manifiesta como intolerancia, como sordera, como autismo (social). Lo que es diferente, lo que critica o cuestiona es de inmediato rechazado y aun peor reprido. No sólo se le trata de ocultar sino de eliminar. De otra parte, se llega a la violencia in justificada, a la afectación a personas y grupos que nada tienen que ver con la problemática en cuestión, el destrozo de bienes materiales, a pintorrajear edificios, etc. es decir, se apuesta al desorden social, y cuando esto sucede mucho del valor de la cuasa que defienden pierde su valor y se vuelve antipática a la ciudadanía. Un ejemplo lo tenemos con los muchachos del CCH de la UNAM, oos maestros de la CNTE en Michoacán, Guerro y Oaxaca. La legitimidad de una causa en mucho depende de los medios que se utilicen para defenderla, y eso ni el gobierno ni los grupos y movimientos sociales en general lo han entendido hasta el día de hoy. No es descalificando ni reprimiento por parte del Estado como se gana la confinza de la ciudadanía, como tampoco se obtiene el apoyo popular por medio de conductas muy cuestionables, que afectan a terceros a los cuales, a final de cuentas se acaba pidiendo apoyo a la buena o a la mala. México pues, tiene un grave problema de falta de ciilidad que hace muy difícil el ejercicio de la democracia, o para decirlo más específicamente, la convivencia social. Si queremos mejores niveles y calidad de vida, no basta con elevar los sueldos y slarios, ampliar el empleo, y otras medidas económicas, también hay que mejorar sustantivamente las formas de relación social a un nivel más civilizado, donde todos seamos respetados, independientemente e nuestra religión, creeencias políticas, actividad económica, grado de escolaridad, sexo, grupo énico o clase social. La civilidad es un elemento indispensable para una sana convivencia social.
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