Hace años, Felipe Calderón, entonces aspirante ala candidatura a la presidencia de la República, por parte del Partido Acción Nacional, acusaba a Andrés Manuel López Obrador des ser un peligro para México, y se señalaba al Partido de la Revolución Democrática (PRD) como un partido agresivo y violento. Estas idead fueron secundadas por el entonces presidente Vicente Fox y su esposa Martha Sahagún. El tiempo pasó y la verdad cayó por su propio peso. La agresividad, la violencia, la intolerancia han venido de quienes se llamaban así mismos demócratas y se consideraban orgullosamente como demócratas cristianos. Hoy se ha vuelto insostenible que Andrés Manuel López Obrador es el abanderado de la violencia, enemigo de México. También se ha vuelto insostenible la idea de que AMLO es un sumiso seguidor del presidente Chávez y tantas otras mentiras que desde el gobierno de Fox primero, y de Cladrón después se difundieron con el fin de engañar a la opinión pública nacional e internacional. 60,400 muertos avalan que el discurso oficial ha sido una patraña. Ni López Obrador es un peligro para México, ni ellos son demócrata cristianos, pacifistas, amantes defensores de la patria. Por supuesto AMLO tampoco es el comunista que nos han pintado. Baste leer con cuidado los discursos y pronunciamientos de AMLO para darse cuenta de que, en el mejor de los casos, es un discurso liberal de izquierda, pero liberal al fin, y que por lo tanto, no cuestiona a fondo los valores y principios liberales y capitalistas con los que vivimos actualmente en nuestra sociedad. No se cuestiona ni la libre empresa, ni la propiedad privada, ni el comercio, ni la iniciativa de los particulares, lo que sí se hace es poner el acento en atender prioritariamente a quienes por muy diversas razones, tienen menos o carecen de todo, es decir a aquellos para quienes no se ha cumplido el principio liberal de la igualdad de oportunidades en materia de salud, educación, empleo, salario digno, seguridad social y pública. Jamás se ha propuesto desde la perspectiva lopezobradorista, expropiarles a los ricos sus bienes para dárselos a los pobres, lo que si se ha hecho, y con toda razón, es tratar de hacer a los empresarios más sensibles a los problemas que la mayoría de la población sufre, y que aporten más recursos para que esa situación se modifique. A nadie nos conviene que la desigualdad llegue a convertirse en una bomba y que nos estalle en la cara. Los últimos discursos de AMLO demuestran que él y su propuesta están más cerca del liberalismo y del pensamiento social cristiano que aquellos que durante muchos años se han ostentado como abanderados de la Doctrina Social de la Iglesia Católica y que hoy tiene al país sumido en la inseguridad, el miedo y la violencia.
Ya de cara al proceso electoral del 2012 en que se elegirá a un nuevo presidente de la República, es menester de la sociedad, de cada ciudadano, no sólo enterarse de quién es cada candidato, de cuáles son sus propuestas, de cuál es su biografía, sino de cuales son sus actos reales y concretos. Porque como bien dice la Biblia no debemos creer tanto a las palabras, sino a las obras. Las palabras se las lleva el viento, pero los hechos, la acciones, las obras, esas sí se quedan como testimonio tangible de quién las hizo. No es mi tarea decirles por quien sí o por quien no votar, sí es mi intención llamar la atención a que, siguiendo el principio de "por sus obras los conoceréis", se vote por el que a nuestro juicio informado consideremos el mejor, o como se dice ahora, el menos malo.
viernes, 6 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
El sexenio de Calderón, no es un sexenio para el olvido.
El sexenio de Felipe Calderón no es un sexenio para el olvido, aunque muchos quisieramos olvidarlo. Es un sexenio para tenerlo presente muchos años más, no por los buenos recuerdos que nos ha dejado, sino justamente por lo contrario, por su cauda destructiva de sufrimiento, dolor. No hay que olvidarlo para evitar que algo así se repita. Calderón se va el primero de diciembre, pero quedarán en México las huellas de una batalla perdida contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, contra el abuso a los inmigrantes y en general, por una regresión en prácticamente todos asuntos de importancia nacional. Las estrategias fueron mal planeadas y peor ejecutadas. No se ponderaron adecuadamente ni las fuerzas propias ni las del enemigo; no se tomó en cuenta el grado de infiltración de la delincuencia en las instituciones públicas, ni la corrupción en el sistema de seguridad nacional. La guerra se ha perdido, porque no se pensó inteligentemente como afrontar los flagelos del narcotráfico y la delincuencia organizada. La lucha frontal fracasó porque sencillamente no era el camino idóneo para dar la batalla. Ciertamente no estaba mal luchar contra el tráfico y consumo de drogas, pero sí la manera tan equivocada en como se planteó la lucha. Y los resultados están a la vista, más de 60 mil muertos, a los que hay que sumar heridos, torturados, desaparecidos, desplazados, así como a las miles de familias que se vieron destrozadas. por tales hechos. La medicina resultó peor que la enfermedad y aun habiendo tomado la receta del medio yankee, hoy la salud de la nación es de pronóstico muy reservado. Y mientras los norteamericanos siguen felizmente consumiendo drogas, aquí, como en Colombia, hemos puesto a miles de muertos cuyos fallecimientos carecen del más mínimo sentido. Muertes inútiles que jamás debieron haber sucedido, sangre que jamás debió ser derramada y que desde fosas clandestinas aquí y allá clama justicia. Esas muertes, ninguna de ellas debe ser olvidada, pues fueron vidas truncadas por una actitud irreflexiva, impaciente y apresurada, nada serena, de quién por encabezar el gobierno federal y ser jefe del Estado, debía haber meditado y reflexionado seriamente sus decisiones, para haber tomado aquellas que hicieran el menor daño posible a la patria.
Al presidente que le siga en turno le toca la dura tarea de iniciar la reconstrucción del país, del tejido social, de sus estructuras. Le tocará atemperar los ánimos, reconciliar a los mexicanos; cerrar las heridas, pacificar a la nación, reestablecer la esperanza y moralizar la sociedad. Tareas nada fáciles, pero urgentes, en las que todos los mexicanos deberemos estar convocados a participar, pues no es tarea de un sólo hombre, ni de su equipo de gobierno solamente, sino de la sociedad en su conjunto. Ya no debe haber lugar para más violencia física o psíquica o simbólica, pues a la violencia no se le combate con más violencia 8por legítima que sea), pues eso nos hace complices del mal.
Al presidente que le siga en turno le toca la dura tarea de iniciar la reconstrucción del país, del tejido social, de sus estructuras. Le tocará atemperar los ánimos, reconciliar a los mexicanos; cerrar las heridas, pacificar a la nación, reestablecer la esperanza y moralizar la sociedad. Tareas nada fáciles, pero urgentes, en las que todos los mexicanos deberemos estar convocados a participar, pues no es tarea de un sólo hombre, ni de su equipo de gobierno solamente, sino de la sociedad en su conjunto. Ya no debe haber lugar para más violencia física o psíquica o simbólica, pues a la violencia no se le combate con más violencia 8por legítima que sea), pues eso nos hace complices del mal.
miércoles, 4 de enero de 2012
AMLO llama a serenar a México
El día de hoy, Andrés Manuel López Obrador, en su mensaje semanal vía internet llama todas las clases sociales, desde las más humildes hasta las más pudientes y poderosas, a "serenar" a México, con el fin de avanzar al gran cambio que requiere el país. "Hacerlo, dijo Andrés Manuel López Obrador, nos conviene a todos", y ciertamente tiene la razón. Frente a la violencia física y psicológica del Estado y los delincuentes, y las terribles consecuencias que esto ha tenido para la nación, cabe un llamado a la serenidad y la cordura, que atempere los ánimos. Especialmente porque estamos ya en el camino del proceso electoral que habrá de renovar la presidencia de la República, el Congreso, el gobierno del Distrito Federal y sus delegaciones, así como algunas gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales. Y no es momento en que los ánimos de alteren dando paso a más violencia que la ya provocada insensatamente por el gobierno calderonista y la delincuencia. Se trata de un llamado que no debe dejarse pasar inadvertidamente, no sólo porque es más que razonable, sino porque apunta a que sea posible uan renovación de poderes en un clima de paz y estabilidad social. Dos elementos especialmente importantes en este tiempo mexicano. Y claro está, porque no hay sociedad que pueda funcionar adecuadamente en un clima de miedo, desesperanza, desmoralización y violencia. Así pues, es momento de tranquilizarse tanto en beneficio propio de individuos y colectividades, como en bien del Estado y la sociedad. Ponernos en calma nos beneficiará a todos en todo. Y en lo que respecta al proceso electoral que ya ha comenzado, nos permitirá tener la serenidad para conocer, analizar y evaluar las propuestas de los diferentes candidatos a la presidencia, lo que es muy importante en momentos en que la propaganda política y la mercadotécnia quieren desviar nuestra atención hacia cosas superfluas y banales evadiendo los asuntos y temas relevantes públicos y nacionales. La presidencia de la República no es un escenario para talkshows y por lo mismo, no se trata de que llegue ahí alguien simpático, galán o guapo(a), lo que se requiere es que sea un Estadista, un hombre o mujer comprometido con su país, su sociedad, su gente, su cultura su bienestar, salud y progreso. Serenos, como pide AMLO, podemos encontrar a ese hombre y mujer idóneos para gobernar la nación los próximos 6 años, en beneficio de todos, no de un grupo de privilegiados que no entienden que aún su beneficio requiere del bienestar de quienes tienen menos o no tienen nada.
Serenémonos pues.
Serenémonos pues.
martes, 3 de enero de 2012
El financiamiento de la Universidad de Carolina del Sur, un caso a estudiar
Dicen que os viajes ilustran, y tienen razón, especialmente si son viajes a través del océano de internet.
El día de hoy me encontré con que la Universidad de Carolina del Sur está llevando a cabo una campaña de recaudación de fondos por un billón de dólares, con el fin de apoyar sus programas académicos, a sus estudiantes y a sus profesores. Aunque la USC es una universidad pública, ha visto reducidos sus ingresos por la vía del financiamiento gubernamental, lo que compromete en gran medida los trabajos de la Universidad y la excelencia que buscan alcanzar en sus actividades. De ahí que la Universidad haya lanzado un programa de recaudación de fondos en la que pueden participar empresas, organizaciones filantrópicas, exalumnos y la ciudadanía en general. Ciertamente no es una mala idea. Y es algo que debiera estudiarse en México, por parte de las universidades públicas, dado que aquí las participaciones que da el Estado mexicano no sólo son raquíticas y claro, insuficientes, sino que han ido en franco declive. Así que deben buscarse nuevas fuentes de financiamiento que permitan a las universidades continuar con los trabajos correspondientes a sus atribuciones, y buscar su mejora continua, sin comprometer su autonomía. No estamos proponiendo que las universidades renuncien a las participaciones que les correponden por parte del Estado mexicano, ni que sean privatizadas, sino que también tengan otras fuentes alternativas de financiamiento originadas en la sociedad civil. Eso permitiría, como en el caso de la USC, mantener su planta de profesores e investigadores, sino además, eventualmente aumentarla. También permitiría mantener los costos más bajos en colegiaturas, dar apoyos en becas y finaciamientos educativos, aumentar los acervos de bibliotecas y centros de información, difundir la cultura y llevara cabo investigación humanística, científica y tecnológica de calidad. No menos importante, permitiría estrechar los lazos de la universidad con su comunidad circundante y que la sociedad se "apropiara" de su casa de estudios superiores. Es muy factible que entonces muchos de los conocimientos que se crean y recrean en la Universidad tuvieran salida hacia la sociedad, a las distintas comunidades, organizaciones y empresas que operan en la misma. El ejemplo de la USC de igual manera pudiera operar en aquellas instituciones privadas serias, que a falta de fuentes de financiamiento dependen de colegiatutas muy elevadas impagables para la enorme mayoría de los mexicanos, así como de fuentes de financiamiento provenientes de empresas muy poderosas, pero con poco o nulo interés de llevar la educación a la mayor cantidad de interesados posibles. Entre más se diversifiquen las fuentes de financiamiento, menos dependerían las universidades del gobierno o de las grandes empresas que las financían. Se socializaría el compromiso con la sociedad, no sólo con los poderosos y ricos, o los gobiernos en turno. La USC ha logrado juntar ya más de 540 millones de dólares del 11 de noviembre a la fecha, veremos en cuanto tiempo alcanza la meta del billón de dólares. Ya que la University of South Carolina es una de las primeas 50 universidades y colegios de los Estados Unidos, será muy interesante ver si alcanzan su meta programada y conocer quienes fueron quienes financiaron ese titánico esfuerzo por recabar recursos. En cualquier caso, es decir, se consiga o no la meta, se trata de un caso muy interesante para estudiar por los interesados en el desarrollo de las universidades, sean públicas o privadas. Los temas de la filantropía y de la solidaridad social y la corresponsabilidad, son aquí muy relevantes. Veremos en unos días que pasa.
El día de hoy me encontré con que la Universidad de Carolina del Sur está llevando a cabo una campaña de recaudación de fondos por un billón de dólares, con el fin de apoyar sus programas académicos, a sus estudiantes y a sus profesores. Aunque la USC es una universidad pública, ha visto reducidos sus ingresos por la vía del financiamiento gubernamental, lo que compromete en gran medida los trabajos de la Universidad y la excelencia que buscan alcanzar en sus actividades. De ahí que la Universidad haya lanzado un programa de recaudación de fondos en la que pueden participar empresas, organizaciones filantrópicas, exalumnos y la ciudadanía en general. Ciertamente no es una mala idea. Y es algo que debiera estudiarse en México, por parte de las universidades públicas, dado que aquí las participaciones que da el Estado mexicano no sólo son raquíticas y claro, insuficientes, sino que han ido en franco declive. Así que deben buscarse nuevas fuentes de financiamiento que permitan a las universidades continuar con los trabajos correspondientes a sus atribuciones, y buscar su mejora continua, sin comprometer su autonomía. No estamos proponiendo que las universidades renuncien a las participaciones que les correponden por parte del Estado mexicano, ni que sean privatizadas, sino que también tengan otras fuentes alternativas de financiamiento originadas en la sociedad civil. Eso permitiría, como en el caso de la USC, mantener su planta de profesores e investigadores, sino además, eventualmente aumentarla. También permitiría mantener los costos más bajos en colegiaturas, dar apoyos en becas y finaciamientos educativos, aumentar los acervos de bibliotecas y centros de información, difundir la cultura y llevara cabo investigación humanística, científica y tecnológica de calidad. No menos importante, permitiría estrechar los lazos de la universidad con su comunidad circundante y que la sociedad se "apropiara" de su casa de estudios superiores. Es muy factible que entonces muchos de los conocimientos que se crean y recrean en la Universidad tuvieran salida hacia la sociedad, a las distintas comunidades, organizaciones y empresas que operan en la misma. El ejemplo de la USC de igual manera pudiera operar en aquellas instituciones privadas serias, que a falta de fuentes de financiamiento dependen de colegiatutas muy elevadas impagables para la enorme mayoría de los mexicanos, así como de fuentes de financiamiento provenientes de empresas muy poderosas, pero con poco o nulo interés de llevar la educación a la mayor cantidad de interesados posibles. Entre más se diversifiquen las fuentes de financiamiento, menos dependerían las universidades del gobierno o de las grandes empresas que las financían. Se socializaría el compromiso con la sociedad, no sólo con los poderosos y ricos, o los gobiernos en turno. La USC ha logrado juntar ya más de 540 millones de dólares del 11 de noviembre a la fecha, veremos en cuanto tiempo alcanza la meta del billón de dólares. Ya que la University of South Carolina es una de las primeas 50 universidades y colegios de los Estados Unidos, será muy interesante ver si alcanzan su meta programada y conocer quienes fueron quienes financiaron ese titánico esfuerzo por recabar recursos. En cualquier caso, es decir, se consiga o no la meta, se trata de un caso muy interesante para estudiar por los interesados en el desarrollo de las universidades, sean públicas o privadas. Los temas de la filantropía y de la solidaridad social y la corresponsabilidad, son aquí muy relevantes. Veremos en unos días que pasa.
México, entre el odio y el amor
El último mensaje de año nuevo de Felipe Calderón a la nación, no hizo sino reiterar lo que una y otra vez nos ha dicho en distintas ocaciones, que se vio obligado a llevar a cabo una lucha frontal contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. No fue sino más de lo mismo. Más de ese discurso con el que pretende defender lo indefendible, dado que pese a su supuesta lucha frontal e integral, la delincuencia, su violencia y sus efectos traducidos en muerte, desolación, destrucción del tejido social, desesperanza y desmoralización social siguen creciendo incontrolablemente. Para Felipe Calderón más de 60 mil muertos, más los que se acumulen esta semana, no parecen ser suficientes. El derramamiento de sangre continua con sus dolorosos efectos para cientos de miles de mexicanos y mexicanas que han perdido a parientes y amigos o colaboradores. Pero eso no le importa al titular del pode ejecutivo, cuya sed de sangre parece inagotable. Nos queda por ver, no la reducción de la violencia y la muerte, sino más bien cuantos mexicanos habrán de pagar con sus vidas en lo que resta del sexenio. Cuanto daño colateral más habrá de causarse a la sociedad y con éste, cuanto más deterioro social habremos de sufrir en los meses que restan de su gestión a cambio de nada, pues se está muy lejos de haber ganado esta guerra sin sentido. pero además de los muchos muertos que aún caerán irremediablemente, también nos preocupa la notoria ausencia de propuestas de los precandidatos a suceder a Calderón, especialmente los del propio partido del presidente. Todos evitan el tema y la ciudadanía, no oye, más allá de la palabrería típica de las precampañas y las agresiones de unos a otros precandidatos, ninguna propuesta, ni ninguna convocatoria a diseñar una nueva estrategia de lucha contra la delincuencia organizada o no, así que habría que suponer que tanto la sra. Vázquez Mota, el señor Creel o el señorito Cordero continuarían con el mismo tipo de "estratégia" violenta. Enrique Peña Nieto, por su parte, tampoco ha dicho nada al respecto, seguramente porque sencillamente no tiene nada que decir, dad su notoria incultura. Acaso Andrés Manuel López Obrador nos ofrezca una alternativa diferente al llamarnos a construir a la patria amorosa. Y esto que pareciera para muchos una banalidad o hasta una burla, en realidad no lo es. No se puede construir nada, ni una relación de pareja, ni una comunidad de amigos, ni un proyecto de verdadero apoyo a la sociedad, si no se le ama primero. Así que tampoco podemos pensar en que sea posible reconstruir el país, si no hay un amor por éste. Andrés Manuel López Obrador nos está proponiendo algo muy diferente a lo que el resto de los precandidatos priístas y panistas. Es amar a una nación, a un pueblo que durante siglos a sido motivo de desprecio y minusvaloración, un pueblo que ha seguido siendo saqueado por los poderosos en turno, a quienes la patria no les importa, si no es como botín de guerra y conquista.
Calderón ha representado muy bien el interés mezquino y egoísta, vale decir, el odio de unos cuantos y su fracaso ha quedado expuesto públicamente. Así que contra esa política agresiva y violenta que tanto daño ha hecho a la sociedad, más que a los delincuentes, hay que oponer la política del amor, la reconciliación, la solidaridad y la corresponsabilidad. Hay que darle la oportunidad a una política y una estrategia que en lugar de enfermar y matar, sane y de vida, y vida en abundancia.
Calderón ha representado muy bien el interés mezquino y egoísta, vale decir, el odio de unos cuantos y su fracaso ha quedado expuesto públicamente. Así que contra esa política agresiva y violenta que tanto daño ha hecho a la sociedad, más que a los delincuentes, hay que oponer la política del amor, la reconciliación, la solidaridad y la corresponsabilidad. Hay que darle la oportunidad a una política y una estrategia que en lugar de enfermar y matar, sane y de vida, y vida en abundancia.
lunes, 2 de enero de 2012
La universidad cristiana
Enun anterior participación en este espacio señalabamos la enorme deuda que el cristianismo, especialmente el catolicismo tiene con la educación superior en México. Una educación que se ha significado por su elitismo y su favoritismo en favor de las clases privilegiadas de la sociedad que tienen capacidad de pago, aunque tal vez no tengan el interés, el compromiso y la vocación por tener una educación universitaria . Una educación cuyo fin es otorgar patentes que permiten el ejercicio de una profesión, pero que se ha olvidado de la investigación seria, la difusión y especialmente el servicio a la sociedad. Una educación que, en síntesis, es más parte de los problemas del país, que de la solución a dichos problemas. Esto nos lleva a la necesidad de plantear una verdadera reforma de fondo en el quehacer de las universidades privadas en manos de las distintas órdenes o congregaciones católicasLReorma que tiene que iniciar por el principio de la opción preferencial por los pobres y los desposeídos de nuestra sociedad, tal como Jesucristo lo hizo en su momento.Opción que significa otorgar una educación de calidad científica, técnica y moral a los jovenes para que mejoren de manera integral sus condiciones de existencia personal y comunitaria. Opción que significa abrir la puerta de las aulas, talleres, laboratorios, bibliotecas, centros de computo, a todos aquellos que tienen el interés de educarse y progresar independientemente de contar en el momento con los recursos para pagar colegiaturas de las universidades privadas. La universidad cristiana no puede ni debe seguir siendo una entidad elitista salvo el aspecto académico. No puede no debe ser clasista, ni debe discriminar a nadie por motivos de raza, étnia, color de piel, preferencias sexuales, género, edad, cultura u origen nacional. La universidad por su esencia misma debe estar abierta no solo a la universalidad del conocimiento, sino también a la pluralidad social. Gran parte del enriquecimiento intelectual y moral que puede dar la universidad a sus alumnos, profesores y personal de apoyo, se genera en las relaciones que los miembros de la comunidad pueden estableceer entre sí y con la sociedad a la que sirven. De ahí que reducir el acceso a quienes pueden pagar, a quienes pertenecen a los sectores privilegiados no solo contraviene los principios evangélicos sino que también es un atentado a la sociedad, es crear barreras artificiales entre los seres humanos. La universidad cristiana debe ser también un espacio de socialización, que permita romper las barreras del clase, la discriminación, el desprecio o la minusvaloración de los que por los motivos que sea, poseen menos. Lso pobres en la universidad cristiana no deben ser sólo objeto de estudio de investigación, sino sujetos de la acción universitaria, de la educación, de la producción de conocimientos, de la difusión de la ciencia, la tecnología y la cultura, del servicio social institcional. No hay pretexto para eludir la obligación de brindar educación superior de calidad a quien la solicite y tenga las capacidades y habilidades necesarias para tal efecto. No hay pretexto para atender a unos, los ricos y privilegiados, y descuidar y abandonar a los otros (pobres y desposeídos). No se pueden romper las barreras de clase, no se pude acabar con la lucha de clases, si se favorecen a unos y se excluyen a otros, si se les impide convivir en el mismo espacio universitario y recibir la misma calidad y nivel de formación profesional y moral. La universidad debe ser espacio privilegiado para igualar a los hombres y las oportunidades de crecimiento, desarrollo y progreso personales que acaben impactando positivamente a la sociedad.
El Escenario del 2012en México
2012 está llamado a ser un año especialmente importante en la vida de México, nuestro país. Es el fin de un ciclo y el incio de uno nuevo en lo referente a la cuestión política, pues se renovará el poder ejecutivo federal, la cámara de diputados, parte del senado y algunos gobiernos etatales y municipales. Pero más que la sustitución de personas y/o partidos, lo que está en juego es el rumbo que seguirá el país en los próximos 6 años por lo menos. La disyuntiva es entre seguir con más de lo mismo, si se elige como presidente a alguien del PAN o del PRI, Enrique Peña Nieto, o si se busca un nuevo camino con Andrés Manuel López Obrador, que ya claramente demostró no ser un peligro para México. Pero quien sea el ganador, lo cierto es que recibirá un país en ruinas, tanto en lo político, económico, social y moral. 12 años de panismo con Vicente Foz y Felipe Calderón a la cabeza, fueron una vrdadera catástrofe para la nación, y hoy vemos los resultados de la ineptitud y la corrupción de los balnquiazules. puede que sean una buena oposición, puede también que puedan gobernar medianamente bien una entidad federativa y algunos municipios o delegaciones (D.F.), pero hasta ahora han demostrado no poder con la carga que significa un país de más de 100 millones de habitantes y dos millones de kilómetros cuadrados.
Pero además del proceso electoral en puerta ya hay varios eventos importantes y significativos que tendrán un impacto fuerte en la vida nacional: la visita de Benedicto XVI, que se iscribe en el marco de las presiones de la Iglesia Católica (su cúpula) por echar abajo el Estado laíco y el apoyo de esa institución religiosa en favor del Partido Acción Nacional, a veces velado, pero otras por completo abierto. No menos importante será la reunión del grupo de los veinte, en Baja California, especialmente en el aspecto de las relaciones exteriores de México, que como bien se sabe, no ha dejado de dar tumbos en estos dos gobiernos panistas. Un tercer punto que ya marca por adelantado este año, es la continuación de la lucha contra la delincuencia organizada, y la batalla que habrá que dar para evitar la ingerencia de la delincuencia y sus millonarios recursos en el proceso electoral.
A la par de esos eventos nacionales, la elección presidencial en los Estados Unidos, que eventualmente pude dar lugar a cambios en la relación bilateral entre ambas naciones y en la relación regiónal si incuímos al Canadá. Así pues, habrá que estar atentos a estos eventos que si bien no son todos los que hay que considerar, si nos parecen los más significativos en el escenario del año 2012. Por supuesto habrá que dejar un espacio a los imprevistos que puedan presentarse en los próximos meses de este nuevo año, que pueden llegar a tener un peso relativo importante sobre la sociedad mexicana.
Pero además del proceso electoral en puerta ya hay varios eventos importantes y significativos que tendrán un impacto fuerte en la vida nacional: la visita de Benedicto XVI, que se iscribe en el marco de las presiones de la Iglesia Católica (su cúpula) por echar abajo el Estado laíco y el apoyo de esa institución religiosa en favor del Partido Acción Nacional, a veces velado, pero otras por completo abierto. No menos importante será la reunión del grupo de los veinte, en Baja California, especialmente en el aspecto de las relaciones exteriores de México, que como bien se sabe, no ha dejado de dar tumbos en estos dos gobiernos panistas. Un tercer punto que ya marca por adelantado este año, es la continuación de la lucha contra la delincuencia organizada, y la batalla que habrá que dar para evitar la ingerencia de la delincuencia y sus millonarios recursos en el proceso electoral.
A la par de esos eventos nacionales, la elección presidencial en los Estados Unidos, que eventualmente pude dar lugar a cambios en la relación bilateral entre ambas naciones y en la relación regiónal si incuímos al Canadá. Así pues, habrá que estar atentos a estos eventos que si bien no son todos los que hay que considerar, si nos parecen los más significativos en el escenario del año 2012. Por supuesto habrá que dejar un espacio a los imprevistos que puedan presentarse en los próximos meses de este nuevo año, que pueden llegar a tener un peso relativo importante sobre la sociedad mexicana.
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