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jueves, 26 de enero de 2012

Las medidas económicas del FMI, el BM, y la OCDE

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial la OCDE, han impuesto medidas de austeridad muy rudas a los países, con la supuesta intención de ayudarlos a salir de las crisis en que se han visto envueltos. Esto ha significado la privatización de empresas y servicios públicos, la reducción de los gobiernos por la vía del desempleo y elc cierre de ministerios y oficinas,  con el consecuente debilitamiento; quitar prestaciones, limitar los servicios educativos y de salud, la flexibilización laboral, entre otas medidas. Lo que lleva a preguntarse si lo que esos organismos internacionales realmente quieren es ayudar y apoyar a las naciones, o sencillamente abrir brecha  para que los capitales internacionales no encuentren mayores obstáculos para su reproducción y crecimiento.  Mas bien se trata de lo segundo. En verdad que los países y su población poco o nada les importan, y de lo que se trata es de beneficiar al capital y sus dueños. Y junto con ello desean que creamos que las medidas tan brutales que obligan a tomara a las naciones, son por nuestro bien, con la ya clásica trampa de que lo que le favorece a un pequeñisimo sector de la humanidad, los ricos de la globalidad, supuestamente es beneficio para todos, lo que no es cierto. Una cosa es que el sistema finaciero funcione "bien" y otra muy diferente que eso haga  que las sociedades funcionen adecuadamente, en beneficio de la mayoría de la población. Quieren que creamos que el beneficio de unos cuantos es el beneficio de todos y eso, es una gran falsedad.  Quieren que creamos que se puede beneficiar al Capital y al trabajo  al mismo tiempo. Ante tales engaños, es pues necesaria una reforma de fondo que ponga en su lugar al capital y le de la importancia que le corresponde, por debajo del ser humano, sus derechos y libertades que es lo primero y pricipal. No se puede seguir adelante con un sistema que beneficia al capital, empobreciendo y debilitando naciones y golpeando a los pobres y marginados.Si se continua por el camino actual, las posibilidades de un estallido social seguiran creciendo peligrosamente, hasta convertirse en inevitable. Entonces, las cosecuencias de haber seguido un modelo económico excluyente que sólo beneficia a unos pocos serán incalculables e incontrolables. ¿Vale la pena arriesgarse a un estallido social de dimensiones globales, por insesibilidad y egoísmo, por el afán desmedido e irracional de lucro?       

martes, 3 de enero de 2012

México, entre el odio y el amor

El último mensaje de año nuevo de Felipe Calderón a la nación, no hizo sino reiterar lo que una y otra vez nos ha dicho en distintas ocaciones, que se vio obligado a llevar a cabo una lucha frontal contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. No fue sino más de lo mismo. Más de ese discurso con el que pretende defender lo indefendible, dado que pese a su supuesta lucha frontal e integral, la delincuencia, su violencia y sus efectos traducidos en muerte, desolación, destrucción del tejido social, desesperanza y desmoralización social siguen creciendo incontrolablemente. Para Felipe Calderón más de 60 mil muertos, más los que se acumulen esta semana, no parecen ser suficientes. El derramamiento de sangre continua con sus dolorosos efectos para cientos de miles de mexicanos y mexicanas que han perdido a parientes y amigos o colaboradores. Pero eso no le importa al titular del pode ejecutivo, cuya sed de sangre parece inagotable. Nos queda por ver, no la reducción de la violencia y la muerte, sino más bien cuantos mexicanos habrán de pagar con sus vidas en lo que resta del sexenio. Cuanto daño colateral más habrá de causarse a la sociedad y con éste, cuanto más deterioro social habremos de sufrir en los meses que restan de su gestión a cambio de nada, pues se está muy lejos de haber ganado esta guerra sin sentido. pero además de los muchos muertos que aún caerán irremediablemente, también nos preocupa la notoria ausencia de propuestas de los precandidatos a suceder a Calderón, especialmente los del propio partido del presidente. Todos evitan el tema y la ciudadanía, no oye, más allá de la palabrería típica de las precampañas y las agresiones de unos a otros precandidatos, ninguna propuesta, ni ninguna convocatoria a diseñar una nueva estrategia de lucha contra la delincuencia organizada o no, así que habría que suponer que tanto la sra. Vázquez Mota, el señor Creel o el señorito Cordero continuarían con el mismo tipo de "estratégia" violenta. Enrique Peña Nieto, por su parte, tampoco ha dicho nada al respecto, seguramente porque sencillamente no tiene nada que decir, dad su notoria incultura. Acaso Andrés Manuel López Obrador nos ofrezca una alternativa diferente al llamarnos a construir a la patria amorosa. Y esto que pareciera para muchos una banalidad o hasta una burla, en realidad no lo es. No se puede construir nada, ni una relación de pareja, ni una comunidad de amigos, ni un proyecto de verdadero apoyo a la sociedad, si no se le ama primero. Así que tampoco podemos pensar en que sea posible reconstruir el país, si no hay un amor por éste. Andrés Manuel López Obrador nos está proponiendo algo muy diferente a lo que el resto de los precandidatos priístas y panistas. Es amar a una nación, a un pueblo que durante siglos a sido motivo de desprecio y minusvaloración, un pueblo que ha seguido siendo saqueado por los poderosos en turno, a quienes la patria no les importa, si no es como botín de guerra y conquista.
Calderón ha representado muy bien el interés mezquino y egoísta, vale decir, el odio de unos cuantos y su fracaso ha quedado expuesto públicamente. Así que contra esa política agresiva y violenta que tanto daño ha hecho a la sociedad, más que a los delincuentes, hay que oponer la política del amor, la reconciliación, la solidaridad y la corresponsabilidad. Hay que darle la oportunidad a una política y una estrategia que en lugar de enfermar y matar, sane y de vida, y vida en abundancia.