Uno de los problemas que tuvo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en su campaña por la presidencia hace 6 años, fue que su discurso resultó inadecuado para las clases medias, lo que le impidió obtener un claro triunfo sobre el entonces contrincante y actual presidente Felipe Calderón. Más allá de que muchos creyeron irracionalmente la afirmación calderonista de que AMLO era un peligro para México, cosa que evidentemente no era cierta, en el discurso de Andrés Manuel había una falta notable de elementos que le permitieran impactar favorablemente a las clases medias. Estas se creyeron las mentiras que desde la derecha se les enviaron vinculando a AMLO con el presidente Chávez de Venezuela ó denunciando una expropiación de los bienes de estas clases medias. Frente a esas engañosas afirmaciones, la "inteligencia" de la izquierda mexicana no tuvo un discurso efectivo ni los medios para difundirlo ampliamente. El equipo de López Obrador no entendió el particular carácter de las clases medias, que las hace especialmente suceptibles a cualquier discurso que atente contra sus privilegios, manera de vivir y posesiones privadas y las hace reaccionar irracionalmente. En eso la derecha supo tocar esas fibrras hipersensibles creando un estado de temor del todo onjustificado. Así que hoy AMLO y sus estrategas deben crear un discurso adecuado para las clases medias, aprovechando su descontento y decepción frente a la gestión panista de los últimos 12 años, en el que se ofrezcan las seguridades que estas clases necesitan. Hay que recordar que en general los bienes que los sectores medios han logrado adquirir han sido fruto de su intenso trabajo y que son sus posesiones más apreciadas. También el carácter aspiracional de estos grupos que quieren por la vía de micros, pequeñas o medianas empresas mejorar sus condiciones de existencia. Así que cualquier discurso desde la izquierda debe garantizarles que sus propiedades no serán tocadas (expropiadas) y que además se ampliaran los espacios de desarrollo para estas clases, para que hagan negocios y crezcan y se fortalezcan.
Un último elemento que la izquierda debe recordar es que las clases medias nunca se identificaran con los sectores populares y obreros o campesinos, sino que más bien tienden a tomar distancia de los mismos, por lo que requieren de una serie de propuestas que consideren esa situación. Independientemente de que las clases medias hayan caído en la "falsa conciencia" a la que se refería Marx, la visión clase mediera es profundamente aburguesada y de ese hecho se debe partir para hablarles en un lenguaje que les resulte entendible y aceptable. Finalmente, se deben usar los modernos medios de comunicación masiva, desde la radio y la televisión, la prensa escrita, pero especialmente mediante el internet y las redes sociales. Lo que puede servir en una zona popular ciertamente no funcionara en las áreas pequeñoburguesas. Así que el reto para la izquierda es que los mismos ideales, principios y valores de su proyecto sociopolítico sean presentados de manera diferenciada, adaptados a los diferentes grupos y clases a los que será dirigido. L izquierda progresista está ante la oportunidad de ganar para sí a amplios sectores de las clases medias que están cansados y decepcionados de Acción Nacional y el PRI, siempre y cuando sepa hablarles en los términos adecuados para que el discurso progresista sea visto con buenos ojos y no como una amenaza a sus intereses, posesiones y valores.
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sábado, 3 de marzo de 2012
lunes, 23 de enero de 2012
El discurso amoroso de Andrés Manuel López Obrador
Muy polémico ha resultado el cambio que se ha dado en el discurso del precandidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, centrado en el tema del amor. Se ha prestado a todo tipo de comentarios, de descalificaciones, chistes y hasta burlas, pero no ha dejado de llamar la atención, tanto de sus seguidores, como de quienes hasta ahora eran ajenos a él y sus propuestas. Y eso en general es bueno
para él, su movimiento social y los partidos que lo apoyan. Sin duda alguna le generará nuevos adeptos.
Pero si bien lo más notorio del nuevo discurso son las referencias amorosas que continuamente hace, también es de hacerse notar que el discurso ya se dirige a otros sectores sociales tradicionalmente lejanos al pensamiento y propuestas lopezobradorístas. Su discurso es ya escuchado por sectores de las clases medias altas y altas, lo que no sucedía con anterioridad. Y sus propuestas son motivo de consideración.
En gran medida, el nuevo discurso le ha abierto las puertas en lugares donde cualquier signo de liberalidad e izquierdismo es mal visto y hasta rechazado por miedos, por cierto, irracionales. A esto ha ayudado sin duda el estrepitoso fracaso de las gestiones panistas de Vicente Fox y su sucesor Felipe Calderón. También las pifias de Enrique Peña Nieto han ayudado en ese sentido. Así que si en algún momento Andrés Manuel López Obrador, tiene oportunidad de ganar la presidencia de la República (amorosa) es ahora, gracias a la combinación de un discurso inteligente, pacifista, amoroso, incluyente, que se ve apoyado y reforzado por la pésima administración calderonista, cuya violencia física y simbólica son innegables y cuyos logros en general son tan magros.
Y a pesar de las críticas y descalificaciones, en parte debidas al pesimismo e incredulidad tan propios de la cultura actual, el discurso de López Obrador no deja de ser una luz esperanzadora para muchos mexicanos que aspiran a logra un mejor estado de cosas en su ámbito particular y en la sociedad en general. Es una gran verdad que no se puede construir una sociedad y patria mejores si no existe un sentimiento afectivo positivo en la base del quehacer cotidiano, en el trabajo, en la gestión administrativa pública y privada. Nadie trabaja en favor de lo que no ama, de lo que odia o por lo menos le es indiferente. Nadie trabaja en favor de lo que lo avergüenza. López Obrador nos está llamando a amar este país, esta gente, esta tierra y en base a ese amor, trabajar por ellos. Ciertamente este discurso está mucho más cerca del cristianismo más honesto y auténtico, que lo que hasta ahora los supuestamente democratascristianos blanquiazúles han dicho y hecho.
para él, su movimiento social y los partidos que lo apoyan. Sin duda alguna le generará nuevos adeptos.
Pero si bien lo más notorio del nuevo discurso son las referencias amorosas que continuamente hace, también es de hacerse notar que el discurso ya se dirige a otros sectores sociales tradicionalmente lejanos al pensamiento y propuestas lopezobradorístas. Su discurso es ya escuchado por sectores de las clases medias altas y altas, lo que no sucedía con anterioridad. Y sus propuestas son motivo de consideración.
En gran medida, el nuevo discurso le ha abierto las puertas en lugares donde cualquier signo de liberalidad e izquierdismo es mal visto y hasta rechazado por miedos, por cierto, irracionales. A esto ha ayudado sin duda el estrepitoso fracaso de las gestiones panistas de Vicente Fox y su sucesor Felipe Calderón. También las pifias de Enrique Peña Nieto han ayudado en ese sentido. Así que si en algún momento Andrés Manuel López Obrador, tiene oportunidad de ganar la presidencia de la República (amorosa) es ahora, gracias a la combinación de un discurso inteligente, pacifista, amoroso, incluyente, que se ve apoyado y reforzado por la pésima administración calderonista, cuya violencia física y simbólica son innegables y cuyos logros en general son tan magros.
Y a pesar de las críticas y descalificaciones, en parte debidas al pesimismo e incredulidad tan propios de la cultura actual, el discurso de López Obrador no deja de ser una luz esperanzadora para muchos mexicanos que aspiran a logra un mejor estado de cosas en su ámbito particular y en la sociedad en general. Es una gran verdad que no se puede construir una sociedad y patria mejores si no existe un sentimiento afectivo positivo en la base del quehacer cotidiano, en el trabajo, en la gestión administrativa pública y privada. Nadie trabaja en favor de lo que no ama, de lo que odia o por lo menos le es indiferente. Nadie trabaja en favor de lo que lo avergüenza. López Obrador nos está llamando a amar este país, esta gente, esta tierra y en base a ese amor, trabajar por ellos. Ciertamente este discurso está mucho más cerca del cristianismo más honesto y auténtico, que lo que hasta ahora los supuestamente democratascristianos blanquiazúles han dicho y hecho.
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