Movimientos esrudiantiles como el "Yo Soy 132", y jóvenes líderes como Camila Vallejo y Karol Cariola de Chile, nos devuelven ala esperanza de que este mundo tiene futuro, que este plantea y sus naciones no sucumbirpan ante el capitalismo salvaje que pretende controlarlo y dominarlo todo. Con su juventud y desde su juventud, con su natural inquietud y rebeldía y sin perder su alegría y entusiasmo, nos demuestran que no hay sólo de una sopa, sino que las nuevas generaciones de jovenes, despiertos conscientes, están dispuestos a dar la batalla, para poder construir un mundo mucho mejor que el que las actuales generaciones les vamos a heredar desafortunadamente. No sólo son crítico implacables, sino que traen consigo propuestas originales resultantes de un analisis serio, maduro. Y aun más y mejor, están dispuestos a la lucha pacífica, el dialogo, a la acción.
Como era de essperarse, el poder hegemónico envejecido y anquilosado, no ha dudado en lana ofensiva por todos los medio a su alcance, incluyendo sobresalientemente la mentira, el descredito, la descalificación, la represión violenta. Pero afortunadamente los jovenes no han caído en sus provocaciones burdas y descaradas. Los jovenes han logrado desvelar la injusticia, la corrupción, la opresión que hay detrás de un sistema económico y político que favorece a unos cuantos a costas de las matorías cada día más empobrecidas en todos sentidos. Sistema globalizado que ha llevado a todo el mundo la ilusión de un mundo de colores brillantes, de oropel, en que la felicidad radica en el consumo compulsivo e irracional de todo tipo de baratijas, dejando atrás al ser humano de carne y hueso que piensa y siente, que ama, que goza y sufre. Se trata e un sistema que ha convertido al hombre en mercancía, que lo ha puesto a competir brutalmente uno contra el otro por migajas, a trabajar jornadas extenuantes por un salrio miserable. En síntesis, que ha deshumanizado al propio hobre para reducirlo a la categoria de factor de la producción. Bien por esos jovenes que luchan aquí y allá por el acceso a la educación, por una educación gratuita y de calidad, por servicios de saliud, por canchas deportivas, por bibliotecas o computadoras; por seguridad en las calles y sus barrios, porque detrás de esas peticiones y las luchas que las acompañan, está detrás la recuperacción de la dignidad humana, la reivindicación de colectividades e individuos, sus libertades y derechos. Esas luchas merecen nuesta atención y nuestro apoyo, tanto como nuestro juicio crítico para reconocer aciertos y errores, triunfos y fracasos, merecen un diálogo respetuoso capaz de distinguir y respetar las diferencias, pero también capaz de buscar y encontrar puntos de acuerdo y formas de colaboración, hoy tan necesarias. A los "132", a Karol y Camila y a muchos otros jóvenes líderes cuyos nombres desconozco, en cualquier parte de este planeta, nuestro apoyo solidario, hagan lo más y mejor que puedan en este momento que es suyo, para que entreguen la estafeta a queines vienen detrás de ustedes, dejándoles si no un mundo mejor, si la fortaleza de espíritu, para seguir en la lucha contra todo aquello que nos impide ser plenamente humanos y reconocernos como tales.
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