martes, 7 de agosto de 2012

La represión de los besos amorosos

La detención del profesor Berúmen en luna plaza pública de la ciudada de León Gto. por besar a sus esposa, nos habla del clima de conservadurismo y represión que priva aun en muchas partes del país, especialmente en el Bajío mexicano.  Es un acto arbitrario en el que el Estado invade indebidamente la esfera de lo privado.  No corrsponde al Estado, a través del gobierno municipal prohibir, y menos aun reprimir una manifestación afectiva como es un beso en la boca. tal acto en nada contribuye ni al relajamiento de la moral, ni es una perversión y menos aun una parafilia. La queja que dió lugar a la detención, no es sino un acto de intolerancia fundamentado en una interpretación distorcionada de lo que debe ser una actitud moral pública, de una supuesta moral cristiana. Más bien es una manifestación de una severa patología de parte de quién emitió tal queja y una falta de respeto al derecho ajeno. Nos epuede construir una sociedad tolerante, plural, democrática con tales actitudes.
No se puede propiciar una convivencia sana y pacífica cuando se juzga de manera arbitraria e irracional un acto amoroso como el del matrimonio Berúmen. No hay justificación válida para tal acción represiva, que lastima no sólo al matrimonio Berúmen  sino a la sociedad en su conjunto. De ahí que manifestemos abiertamente nuestro apoyo a la manifestación que se llevará a cabo el próximo día 11 de este mes de agosto en la ciudad de León, en la misma plaza donde el profesor fue detenido.
Si algo necesita México hoy es de la promoción de un espíritu progresista y liberal, que defineda al individuo, sus derechos y libertades; basta ya de ese conservadurismo arcáico y grosero, represor e intolerante. Y corresponde al Estado crear un ambiente, una situación sociocultural de tolerancia y respeto, donde ese tipo de demostraciones afectivas no sean absurdamente reprimidas. Recordémosle a los leoneses, a los guanajuatenses, que el gobierno no debe actuar en base a las ideas o principios de tal o cual religión, menos cuando esos principios han sido tergiversados y deformados. Por mentalidades obtusas, cerradas, incapaces de la más mínima reflexión seria, que actúan por consigna religiosa y no por derecho racional y láico.  El gobierno municipal no representa a la Iglesia sino a la sociedad civil, su marco jurídico no es el derecho canónico sino la ley civil. Su función no es reprimir sino promover la convivencia pacífica, no lo olviden. Besémonos amorosamente este 11 de agosto y siempre. Y hagamos lo mismo que sucede en Lima, Perú, dediquemos un día al beso, como lo hacen allá en el jardín de los enamorados.

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